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Desde hace algunos años me dedico a dar clases en la carrera de Derecho y descubrí que me gusta enseñar, compartir conocimiento, transferir información y aprender de los estudiantes que siempre tienen algo que enseñarnos.

Entre otras materias enseño Filosofía del Derecho, en la que intento que mis alumnos aprendan a razonar el Derecho desde la filosofía. Antes de dictar la materia siempre me actualizo con diferentes lecturas, de libros impresos o digitales. Hace unos días tuve una serendipia, estaba buscando una novela y me encontré con un libro de Bertrand Russell, El conocimiento humano, en el prefacio leí que la filosofía “pierde mucho de su valor si solo unos pocos profesionales pueden comprender lo que dicen los filósofos”, y eso lo compruebo cada vez que me toca dar esta asignatura porque los estudiantes conocen muy poco de filosofía y de filósofos.

Al iniciar las clases les muestro dos diapositivas, en una de ellas están los superhéroes y todos me dicen sus nombres a coro, no sucede lo mismo cuando les muestro la segunda con los bustos de los filósofos clásicos.

No solamente está fallando nuestro sistema educativo, también los medios de comunicación y las redes sociales, que incluso ponen frases inteligentes en boca de cualquiera, falseando el autor. Zygmunt Bauman tiene razón al señalar que, a veces, “el exceso de información es peor que la escasez”.

A propósito de las redes sociales leí una entrevista a Markus Gabriel, joven filósofo alemán, quien afirma que, en la actualidad, “Facebook ocupa el lugar del Dios” y que incluso nos hace creer que somos libres al expresar nuestras opiniones y sentimientos, cuando en realidad es “el puro vacío”.

Gabriel aclara que el tema de fondo en la victoria de Trump no es que los rusos hayan manipulado, sino que usaron las redes sociales para hacerlo porque ahora la “esfera pública está controlada por algoritmos”, fijémonos en la renuncia del gobernador de Puerto Rico propiciada por la filtración de chats privados.

Pero, así como critica a las redes sociales, también a filósofos como Heidegger, Derrida y Foucault porque son poseedores de discursos oscuros y a otros filósofos mediáticos porque sus discursos son presuntuosos.

Por último reclama que los filósofos de hoy deberían hablar del rol de las universidades, porque es allí donde se da la “cooperación de todas las ciencias para conocer mejor al ser humano”, es decir la filosofía debe volver a las aulas universitarias como la madre de todas las ciencias.

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