13 de noviembre de 2022, 4:16 AM
13 de noviembre de 2022, 4:16 AM

La convicción es la idea profundamente arraigada que rige el pensamiento o la conducta, según la Real Academia de la Lengua Española. La convicción de que se ha estado luchando por algo justo y de que Santa Cruz tiene la impronta de la libertad en la sangre de sus habitantes es lo que le dio fuerza e impulso a este paro cívico que hoy cumple 23 días. ¡Quién diría que se superarían los 21 días de 2019! Y ¡Quién diría que el sacrificio de la mayoría de los cruceños por el cumplimiento de la ley y la realización del censo iba a ser menospreciado por el Gobierno de Luis Arce Catacora durante tanto tiempo!

Tras 21 días y un salvaje asedio a los pobladores de este departamento, de parte del Estado y de los movimientos sociales afines al Movimiento Al Socialismo, Santa Cruz sigue en paro y a la espera de lo que se determine en el cabildo de esta tarde. En un recorrido por rotondas, calles y avenidas se observa que quienes están en la vigilia son personas jóvenes, de la tercera edad, adultos y niños; son cambas y collas; extranjeros y bolivianos que hicieron su hogar en esta tierra. Cada uno sabe perfectamente por qué está allí y ha llegado por su voluntad.

Es absurdo pensar siquiera que son ‘acarreados’ o que son personas sin determinación propia, que solo hacen caso al llamado de algún líder circunstancial. Esos valores y esas características de la esencia del cruceño y la cruceña no son comprendidos desde el poder central. Por eso insisten en que hay personas o grupos que usan todo este movimiento para desestabilizar al gobierno. Porque no lo entienden se quiso asfixiar la movilización, matarla de hambre o reprimirla con la fuerza policial, ejercida de manera irresponsable, siempre contra los vecinos que pedían censo, nunca contra los que decían que querían trabajar y que marchaban con capuchas y escudos, como yendo a la guerra.

Después de 21 días (cuando pudo hacerlo aún antes de que comience el paro), el presidente anunció censo para el 23 de marzo de 2024 y redistribución de recursos a partir de septiembre del mismo año. Después de haber sostenido tozudamente que era imposible acortar los plazos, el gobierno terminó acortándolos; después de argumentar que los resultados podrían estar en un año, ahora afirma que entregará los preliminares seis meses después. La persistencia de los cruceños, a los que se sumaron sectores de otros departamentos, consiguió doblar el brazo al Gobierno nacional.

La palabra final será dicha en el cabildo de hoy. Si la convicción está en el cruceño por sus principios e ideales, es menester que los líderes estén a la altura y actúen en consecuencia. Que la lucha no sea distorsionada por intereses sectarios o personales.

Hasta aquí se tiene una fecha para el censo y para la redistribución de los recursos de coparticipación tributaria. Queda pendiente la reasignación de escaños parlamentarios por población, la cartografía electoral para la elección de uninominales y la adecuación del padrón electoral al resultado del censo, tanto por la cantidad de bolivianos en edad de votar como para cotejar que el número de inscritos en ciertas poblaciones guarda relación con el número real de habitantes. En suma, el camino aún es largo y solo la determinación de los ciudadanos, cruceños y bolivianos, hará posible que se alcancen todos esos objetivos.

Que la convicción de quienes lograron este resultado sea correspondida con la sensatez de la dirigencia cruceña y la palabra cumplida de los gobernantes del país.