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Coronavirus, coordinación y transparencia

Editorial El Deber 18/3/2020 03:00

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En una situación de emergencia epidemiológica como la que estamos viviendo son tan valiosas las medidas de prevención que se asumen como las que tienen que ver con el fortalecimiento del sistema de atención a los pacientes. Del mismo modo es fundamental la transparencia y la adecuada comunicación a la ciudadanía acerca de todo lo que tiene que ver con un problema como el coronavirus.

La Organización Mundial de la Salud identificó a Bolivia como uno de los países con sistema sanitario más débil e incluso anunció el envío de expertos por esa razón. El virus llegó hace una semana, pero su ferocidad en el contagio y en la afectación a pacientes ya se sabe desde principios de enero. En este momento contamos con solo un laboratorio para hacer las pruebas a los pacientes sospechosos. La promesa es que hasta el fin de semana se instalen dos más en La Paz y Cochabamba, pero en realidad debería haber uno por cada departamento con suficientes reactivos para atender a cuanto paciente lo necesite. Por ahora, la cantidad de pruebas realizadas es un secreto bien guardado que debería transparentarse si se quiere contar con la confianza ciudadana en esta guerra sin cuartel contra el Covid-19.

Resulta poco creíble que el virus no se hubiera expandido más en Bolivia, considerado país con un sistema sanitario vulnerable. Si no lo ha hecho hay que dar gracias, pero también hay que demandar la mayor transparencia al Estado en todos sus niveles. Eso implica establecer horarios para las comunicaciones oficiales y dar a conocer las políticas con claridad, sin lugar a confusiones. Los gobiernos nacional, departamentales y locales deben saber que los vacíos de información son los espacios para que abunden los mercaderes de noticias falsas.

Por otro lado, es fundamental no solo dar pasos seguros contra la pandemia sino también demostrar que se sabe hacia dónde se encamina cada batalla. Perjudica, en vez de ayudar, que la presidenta del Concejo anuncie cuarentena en la mañana, demostrando poca coordinación con el nivel central, ya que la presidenta del Estado después dio a conocer otras políticas de cumplimiento nacional. Si las autoridades no se ponen de acuerdo, no se da señales de certidumbre a la ciudadanía de parte de quienes deben liderar a las tropas en el campo de batalla.

Lo anterior pone en evidencia que hay acciones políticas detrás de algunas decisiones y esto juega en contra del bienestar de la ciudadanía. ¿Quién da primero la información gana más que el que sale después? En realidad, ambos pierden y, lo que es peor, pierde el pueblo: los políticos porque menoscaban la confianza que hay en ellos y el ciudadano de a pie porque esos titubeos le abren el camino hacia la confusión y el miedo colectivo. Que el nivel local pretenda pulsear con el nivel central es una pésima señal en este momento.

Al conocerse los tres primeros casos, la presidenta decidió con rapidez que no haya clases en ningún nivel educativo y también la suspensión de vuelos desde y hacia Europa. Pero a partir de ese momento se la vio más cauta para instruir acciones drásticas, como la cuarentena nacional, mientras sus pares del Cono Sur lo hacían de manera implacable.

Sin duda no son medidas sencillas porque en Bolivia hay un grueso porcentaje de habitantes que vive al día, es decir que no accede a un salario y trabaja en informalidad. Por eso será necesario que el Gobierno extreme esfuerzos para dar soporte a las empresas. Cuando pase el coronavirus quedará una crisis económica importante y el sector privado tiene que ser resiliente para salir de la adversidad.


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