Opinión

Covid- 19: viaje al centro de la sanidad boliviana

25/3/2020 03:00

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Ivan Rodrigo Castedo Soliz

Desde 1918 que el planeta no atravesaba por este tipo de contingencias; en medio de la Primer Guerra Mundial, aparece en los EEUU una forma de gripe aviar conocida como ˝gripe española˝, se expandió rápidamente convirtiéndose en pandemia, afectaba más a la gente joven (20-40 años) y era más benévola con niños y ancianos. La enfermedad mató de 5 a 7 veces más personas que la propia contienda bélica. 

A poco más de 100 años y esta vez desde China nos llega Covid -19, causado por el SARS-CoV-2 perteneciente a la familia de coronavirus.
Hoy tenemos un planeta más poblado e interconectado, haciendo factible que una persona se infecte en un mercado de Seúl y esté horas más tarde en un teatro de Nueva York.

¿Cómo estamos afrontando los bolivianos esta crisis? Improvisando; solo pensamos en el hoy, no en el mañana. No tenemos una voz y mando único, el gobierno nacional dicta horario continuo mientras alcaldías y gobernaciones piensan en cuarentenas.

Se prohíben reuniones de más de 100 personas y se trabaja hasta las 13:00, ¿acaso piensan que el virus infecta desde las 101 personas o que empieza a trabajar desde las 13:01? Consecuencia de estas medidas son mercados repletos, transporte público atiborrado, oficinas con gente asustada mirando nerviosamente la hora de salida. A todo esto tenemos que sumar un elemento casi incontrolable: la información falsa o “fake news”, que tiene un poder de expansión incluso superior al del propio virus.

¿Qué podemos hacer? Aprender de los países que están enfrentando esta crisis de buena manera y con resultados. Por ejemplo Taiwán, con 23 millones de habitantes y vecino de China registró en dos meses apenas 67 casos y un deceso. Japón y Corea del Sur pese a tener un alto número de infectados han disminuidos los casos en los últimos días debido a las buenas medidas adoptadas. En nuestra región Perú adoptó la cuarentena general con cierre de fronteras por 15 días. Los problemas extremos precisan muchas veces medidas extremas. La OMS ha sugerido la estrategia coreana: test, test, test. 

En Bolivia en cambio no hemos pasado la etapa del chiste, del meme, mucha gente aún no ha entendido la magnitud de este enemigo invisible, los pacientes sospechosos son enviados a sus casas sin diagnóstico certero y con el riesgo de ser un peligro para su propia familia. Los datos en Bolivia del número de infectados son en realidad del número de detectados, eso nunca será lo mismo. El gran drama radica en que los enfermos que lleguen a complicarse necesitarán terapia intensiva y en el sector público de todo el país poseemos menos de 200 camas de UTI, estas son llamadas “camas calientes” al estar casi siempre ocupadas con pacientes complicados por alguna otra patología o emergencia.

El virus no actúa de modo distinto según el país, no es más agresivo en un lado que en otro. Lo que cambia son las condiciones sanitarias de cada lugar. Por ejemplo, si llega a un hospital un paciente de 85 años, diabético, fumador, hipertenso y afectado por el virus y el hospital tiene un ventilador artificial y una cama disponible, este paciente tiene oportunidades de sobrevivir. En cambio si llega un paciente de 20 años, sin enfermedad de base, deportista y con distrés respiratorio a causa del virus y no hay camas ni medios para atenderlo, sus chances serán escasas.

Nuestros médicos no poseen los elementos básicos para su protección individual, elementos de bioseguridad y kits diagnósticos son imperiosos en este momento.

La solución nos la dará una vacuna, ya existen varias experimentales, pero no estarán disponibles para la pandemia actual, esta pandemia la tendremos que enfrentar sin vacuna.

Todos debemos hacer caso a los expertos, no difundir información sin fuente, tomar las medidas de higiene básicas y un consejo de altruismo: imagina que eres portador del virus e intentas en todo momento no contagiar a quienes te rodean.

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