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29 de octubre de 2017, 4:00 AM
29 de octubre de 2017, 4:00 AM

Han pasado 158 años desde que Darwin publicara el Origen de las especies. En sus más de 5.000 cartas que escribió, se pueden rastrear momentos de creatividad o ‘iluminación’ que contribuyeron a su teoría, sea en su estudio o en solitarias caminatas, emergían ideas, vínculos entre ideas, redes de ideas, muchas sin aparente sentido pero que le abrían rutas para explorar conceptos, posibilidades… hasta que un día escribió en un papel su famoso: “I think…”  y debajo garabateó unas líneas conectadas a modo árbol y que marcaba un momento de gran influencia para el pensamiento humano: la evolución de las especies. 

Alfred Wegener, un astrónomo y meteorólogo alemán, tuvo dos momentos de  ‘iluminación’, uno, al ver caer un enorme bloque de hielo (durante una de sus expediciones a Groenlandia) y que en su imaginación era como un continente desplazándose en el espacio. El otro momento, fue al contemplar un mapa y observar que la configuración de África y Sudamérica podrían encajar como un rompecabezas gigante. Luego conectó ambos momentos que junto con varias evidencias, dieron lugar a la Teoría de las Derivas Continentales, que en esencia indica que los continentes se vienen moviendo desde hace millones de años.

Darwin y Wegener no se conocieron, aunque ¡sus teorías se entrelazan fantásticamente! Wegener nace en Berlín en 1880, dos años antes de la muerte de Darwin, y ambas ideas fueron extremadamente revolucionarias, creativas y ‘alocadas’ para su tiempo. De hecho fueron ridiculizadas y rechazadas agresivamente. Hoy podemos decir que gracias a ambos se consolidaron vastos campos, como la Biología en el caso de Darwin, o la Tectónica de Placas, que le dio la razón a Wegener en los años 60. 

En la ciencia se habla poco de creatividad y, de hecho, tengo la impresión de que creatividad es asociada solamente con arte y sus distintas manifestaciones. Y es que peyorativamente la creatividad puede ser una figura antagónica a lo riguroso, controlado, lineal, Cartesiano. De hecho puede haber científicos que se incomodan con la idea de ser asociados como ‘creativos’ y por ende como ‘hippies’... Aquí debo decir enfáticamente que la ciencia se ha nutrido fundamentalmente de gente muy creativa, que ha pintado conocimiento en base a grandes ideas, en lugar de revolucionarios experimentos barrocos, como los de Alfredo Müller cuyo corazón se expone al vivo en sus lienzos. Si no, veamos los momentos de ‘iluminación’ de Einstein cuya teoría es producto de un 99% de imaginación y creatividad mezclada con algo de conocimiento y el resto es grafito y algo de papel. 

Steve Jobs habló algún momento sobre el poder de conectar puntos que llegan a detonar grandes ideas, algo familiar y mucho antes para Darwin, Wegener y Einstein, que por cierto tenían algo en común: eran muy creativos y si… tenían interiormente algo de ‘hippies’. 

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