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La actual Feria del Libro de La Paz ha experimentado un halagüeño crecimiento geométrico en pocos años; en esta versión, que se prolonga hasta el 12 de agosto, se prevé una presencia entre 15.000 y 20.000 visitantes.

Debemos reflexionar sobre la importancia, la influencia y utilidad del libro desde sus orígenes, no solo porque hay una feria, sino como parte de un comportamiento social. Es una obligación moral y de responsabilidad de los padres motivar a sus hijos a la lectura, porque esa actividad los conducirá a la autoridad del conocimiento, transformándolos en ejemplares ciudadanos, y exitosos en sus oficios y profesiones.

Cuando apareció el libro, hubo incertidumbre porque se creía que el cerebro no podría registrar toda esa información. Afortunadamente, el cerebro es superior a la computadora.

A internet y a la comunicación digital se los contempla como ‘el dorado’ de la ampliación del conocimiento, pero no se sabe a dónde nos dirigirá la revolución digital; de lo que hay certeza es de que nunca dejaremos de leer y el libro no desaparecerá.

Quien crea un libro quiere poseerlo tangiblemente y la alegría espiritual que produce al autor la publicación de un libro es inenarrable y la sensación de realización personal es única.

La palabra libro tiene su origen etimológico en el vocablo latino líber; un término vinculado a la corteza del árbol. Un libro es un conjunto de hojas de papel o material semejante que, encuadernadas, forman un volumen. Muchos preguntan. Según la Unesco, un libro debe tener mínimo de 49 hojas, si no, es considerado opúsculo o folleto.

Por lo general se conoce como libro a toda obra literaria, científica, sociológica, académica o de otro tipo que cuente con la extensión necesaria para formar un volumen. También se pregunta si todo libro es un ensayo; definitivamente no, ya que todo ensayo debe ser reflexivo, creativo, con un desarrollo pulcro y puntual de la inquietud profunda del autor con el tema que trata.

Afortunadamente, eso sí en forma progresiva, los estudiantes reflexionan sobre la información de internet y concluye que, la mayoría, no conduce a una percepción intelectiva permanente en la memoria. Solo el libro puede orientar y formar criterio. Hay libros digitales, pero el cerebro separa lo virtual de lo objetivo.

En el ámbito educativo, existen los libros de la escolaridad, que son documentos administrativos para registrar las calificaciones en la etapa de formación en los diferentes ciclos, y los estudiantes usan el libro de texto que les sirve de guía. También está el ‘libro de cabecera’ que se lee antes de dormir. Están los libros de materia, que son bases fundamentales para los estudiosos de un área.

Asimismo, existe la expresión libro de familia, que es una publicación donde se incluyen los datos de una familia en relación con el estado civil y la vida. Es ineludible citar que cada persona que termina de leer un libro genera en su ámbito cognitivo una multiplicidad de imágenes y sensaciones íntimas tan maravillosas que nos hacen admirar la capacidad y la indestructibilidad de la inteligencia.

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