Opinión

Crisis en Venezuela y Brasil

El Deber 28/5/2017 04:00

Escucha esta nota aquí

Sudamérica está produciendo noticias alarmantes en estos días, sobre todo por la dura represión que reciben los venezolanos opuestos al régimen de Nicolás Maduro y por las noticias tan nutridas y alarmantes sobre la corrupción en Brasil. La región no sufre atentados terroristas que ensangrentan a otros continentes, pero padece las consecuencias de contar con gobernantes ineptos que se han propuesto hacer experimentos políticos con recetas traídas de otras latitudes, donde fracasaron.


Las escenas de la brutal represión en Venezuela asombran a todo el mundo, pues reflejan a un pueblo que se ha cansado de soportar a un gobierno, pero que debe enfrentar no a uno, sino a dos ejércitos, además de milicias bien armadas por el régimen, incluidos francotiradores. En Brasil, donde la justicia independiente es un factor determinante, sin injerencia del Poder Ejecutivo, están abiertas todas las posibilidades, que incluyen el encarcelamiento de los responsables del desgobierno del Partido de los Trabajadores, y también de los políticos corruptos que engordaron bajo ese régimen.


Mientras en las calles de Venezuela se suman los muertos causados por la represión de un gobierno que cuenta con el apoyo de Rusia e Irán para proveerse de armas, en Brasil se espera el fallo de la justicia, con la posibilidad de que el propio presidente Michel Temer sea destituido. La situación venezolana tiene ya visos de una guerra civil, con fuerzas muy desiguales, porque de un lado está un pueblo armado solamente con su deseo de ir a elecciones generales, mientras del otro lado hay una maquinaria de muerte.


Estos dos casos, de Venezuela y Brasil, muestran que en América del Sur el caudillismo sigue siendo el foco de muchos males, caudillismo que ahora se mezcla con corrientes internacionales muy poderosas, ligadas a actividades innombrables. La salida del embrollo brasileño parece próxima y se anuncia incruenta, porque sus opciones son democráticas y constitucionales, mientras que la pesadilla venezolana se mira como un tormento para toda la región, con un Gobierno que insiste en incumplir las leyes y la Constitución.


Destituir al Parlamento para reemplazarlo con una Constituyente ‘comunal’, como quiere el presidente Nicolás Maduro, parece una patraña que ni siquiera aceptan todos los fiscales de ese país. América del Sur espera que la patria de Simón Bolívar se libere de los tormentos que la aquejan. 

Comentarios