Opinión

Crisis global y construcción de futuro

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13 de abril de 2020, 13:04 PM
13 de abril de 2020, 13:04 PM

En domingo de Ramos, la Pasión de Cristo nos enseña a renovar nuestra fidelidad y universalizar una sociedad sostenible en términos de grandeza humana.

El papa Francisco en la homilía desde la Capilla de San Pedro preocupado por la crisis mundial dice: “No tener actitudes hostiles con afectados por el Coronavirus y no caer en el desaliento”.

En efecto, si los valores de la ética relacional se tomasen como modelo, a medida que vayan calando en la cultura de los pueblos del mundo, sería menos complicado asumir la crisis del coronavirus, que siendo masivo y vertical en sus consecuencias devastadoras, la capacidad y solidaridad de los líderes del mundo podrían minimizar su agresividad letal.

Como llama (Victoria Camps, 2000: 11) “Que detengan la presencia absoluta de los económicos, consumistas o de autocomplacencia y de los “antivalores” o, bien como los denomina (M.A. Durán, 2018: 353) del “Maltrato a la naturaleza, la violencia de vida y la exclusión”. En estas situaciones, vale imprimir políticas públicas que pongan la vida y salud de las personas en el centro, de una educación y cultura que transmita unos valores diferentes, al poder financiero del régimen comunista de la China Popular.

Respecto a la percepción que se tiene del país asiático que carece de blindaje descriptivo y de definición en sentido de haber controlado el COVID-19 y vuelto a la normalidad, cuando en realidad siguen apareciendo nuevos casos (datos ocultos), hay dos hechos recientes que pueden cambiar la historia que construyó. La Opinión de Andreas Kalcker, científico alemán que afirma haber encontrado la solución al Coronavirus utilizando el dióxido de cloro que incrementa el oxígeno en la sangre del infectado y elimina el virus, pero lo que le llama la atención es la incongruencia al liberar dos cepas, la una excesivamente contagiosa y la otra no, lo que da a pensar que hay una intencionalidad de genocidio planificado o económica. 

De otro lado, la detención del científico Charles Lieber Director del Departamento de Química de la Universidad de Harvard, que es acusado de haber hecho declaraciones falsa, ficticia y fraudulenta, en relación con el programa “Mil Talentos” de la Universidad de Wuhan en periodos significativos entre 2012 y 2017, convirtiéndose en un investigador estratégico, conjuntamente dos investigadores chinos, percibiendo 50.000 dólares al mes como sueldo, 150.000 por concepto de gastos y 500.000 dólares para construir un laboratorio en Wuhan. Además de 15 millones de dólares del Instituto Nacional de Salud Norteamericano (INH) y del Departamento de Defensa desde el 2008.

Asimismo, la pandemia en el mundo se ha expandido a cifras escalofriantes 1.293.183 infectados, 71.029 fallecidos y 14.520 recuperados. Entre los 9 principales países de Europa hay 595.807 infectados, 57.589 fallecidos y 101.502 recuperados. En Asia entre China Popular e Irán los más impactados registran 141.649 infectados, 6.933 fallecidos y 99.207 recuperados (llama la atención que en el país de China donde brotó el coronavirus tenga el nivel más alto de recuperados y el mínimo de fallecidos con relación a EE.UU, España, Italia, Francia, Reino Unido e Irán y ahora es el mayor comercializador de materiales sanitarios a Europa y América).

En América del Norte en cuatro países hay 355.097 infectados, 9.901 fallecidos y 20.092 recuperados (EE.UU y Canadá son los más golpeados por el COVID-19). En América del Sur de ocho países se registran 24.790 infectados, 874 fallecidos y 1.484 recuperados. Y en Bolivia el Ministerio de Salud informa que se tienen 183 contagios y 11 personas fallecidas (6-04-2020).

Ante esta realidad, el verdadero desafío para los líderes del mundo es manejar la crisis de contracción económica severa, con créditos para el empleo, productividad de alimentos y la normalidad en aquellos Estados y regiones donde se ha comprimido la pandemia, que por su contagio supersónico a escala planetaria no tiene parangón en la historia que registra la OMS (2008).

Si el desarrollo y progreso de los países que enfrentan la pandemia del COVID-19, depende fundamentalmente de la tecnología de la información, del comercio económico-financiero, transferencias de tecnología, seguridad en la inversión y el derecho de libre tránsito, las políticas de confinamientos, cuarentenas sanitarias totales, aislamientos, cierres de aeropuertos y fronteras, no deben ser por tiempos ilimitados para impedir llegar al paro o el riesgo de vulnerar los derechos humanos de segmentos más vulnerables.

Por tanto, los líderes de los gobiernos para ser eficaces deben incrementar la confianza en la población y desarrollar la cultura de solidaridad social con programas de cooperación global, mediante la diplomacia virtual que permita abrir y cerrar acuerdos para cubrir las necesidades urgentes de salud y alimentación.

En su caso, los países emergentes cuando se cierre el periodo infeccioso, tendrán la opción de evaluar los resultados de sus políticas, si fueron adecuadas en tiempos y resultados o fallaron por el déficit económico; en cuyas circunstancias sería recomendable tomar el camino de la condonación de la deuda pública externa que al 31 de diciembre de 2019 alcanza a 11.267,6 millones de dólares y la deuda bilateral con China Popular es de 916.6 millones de dólares, así como también una política de estímulo a la inversión empresarial y un sistema tributario adecuado.

Asimismo, en lo interno –insisto- hay necesidad de reducir al 50% los sueldos de la Asamblea Legislativa Plurinacional o en su caso el cierre dejando funcionar una comisión, Órganos del Poder Judicial y Administración Pública en sus niveles jerárquicos. Esta visión permitirá reconstruir una sociedad solidaria y cohesionada.

El profesor (Ferrajolí, Luís, 2018:225) dice: “El horizonte del jurista no es el del mero espectador, nosotros formamos parte del universo que describimos…cargamos, por cómo el derecho es, con la responsabilidad”.


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