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Nos adherimos al sentimiento que hay en América Latina a mantener empresas estatales de petróleo y gas (NOC) y la decisión soberana de cada país de hacerlo; sin embargo, si se decide mantenerlas es para que se conviertan en pilares económicos y estratégicos de largo plazo.


Recientemente se han destapado nuevos escándalos de corrupción y de ineficiencias en casi todas las NOC de Latinoamérica. Lo anterior debe hacernos reflexionar una vez más sobre cuál es su destino.
La historia se repite. Una gran cantidad de gobiernos a través de las últimas décadas han utilizado a estas empresas para: 1) Fuente de empleo para allegados políticos y parentela, 2) Hacerlas subsidiar y ganar votos vía populismo, 3) Forzarlas a invertir en proyectos poco o nada rentables y visibles en un afán electoralista; 4) Objeto de recaudación y enriquecimiento de los gobiernos de turno.


Lo anterior, las torna en empresas no competitivas, sin gestión y con malos resultados. Luego se las debe privatizar y vender, las más de las veces a precio de gallina muerta. En este derrotero camina Petrobras actualmente.


A continuación analizamos algunos datos y tendencias del sector energético en Venezuela y de su estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa). Su extrema politización la ha llevado a una  crítica situación para encarar el futuro, en el país con más reservas de petróleo y gas de América Latina. En primer lugar está la poca transparencia en el manejo y divulgación de datos e información fidedigna, situación que complica el análisis. En segundo, recordar que Venezuela básicamente es Pdvsa.


El 1999, Pdvsa contaba con cerca de 40.000 empleados y producía 3,2 MMBbl/día. Hoy tiene alrededor de 150.000 empleados y produce cerca de 2 MMBbl/día. La producción reportada de petróleo el 2006 fue de 2,9 MMBbl/día, y este 2016 llego a 2,5 MMBbl/día con una caída del 15% en toda la década, cuando todos los países petroleros han aumentado su producción notablemente. Otras fuentes sitúan la producción el 2016 entre 1,9 y 2,2  MMBbl. 


El 2006 Venezuela exportaba 96 MBbl/día de gasolina y el 2016 importó 63 MBbl/día. Lo mismo en el caso de diésel, pasó de exportador con 153 MBbl/día a importar 44 MBbl/día. La producción de GLP cayó un 36% en toda la década de 69 MBbl/día a 44 MBbl/día. Lo mismo la producción de Fuel Oil cayó de 195 MBbl/día a 151 MBbl/día, es decir un 23% en la década.


Con unas reservas estimadas de gas natural de 200 trillones de pies cúbicos (TPC), de los cuales un 30% son gas libre, irónicamente, el país tuvo que importar gas de Colombia desde el 2008 hasta el 2015 por una severa falta de inversiones. No solo tuvo que importar, sino que por falta de este combustible y de mantenimiento de las unidades térmicas se dan frecuentes recortes de energía eléctrica en algunas zonas del país. 


En relación a la producción petroquímica, existen tres complejos que producen a baja capacidad, por falta de suministro de gas natural, restándole al país exportaciones y fomentando la importación de propano como materia prima.


Pdvsa tiene un muy elevado endeudamiento y la deuda financiera actual se estima en $us 41.000 millones y le cuesta cumplir compromisos con sus proveedores. A la fecha todos los servicios y productos que recibe Pdvsa deben ser pre- pagados. A los socios privados de las empresas mixtas que tienen participación no se les cancela sus dividendos ni ganancias. Algunas empresas esperan un cambio en el modelo y que se les devuelva sus ganancias en el futuro con reservas de petróleo y gas, una especie de privatización.


Venezuela, para salir de la profunda crisis económica, no le quedará más remedio que vender y privatizar varios de los activos de Pdvsa, incluyendo por supuesto reservas de petróleo y gas natural. 
Esto está ocurriendo con Petrobras en este momento. 

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