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En el presente contexto electoral, se promueve en ciertos círculos el mal llamado “voto útil”, sofisma que, bajo el amparo de la legítima aspiración ciudadana a la unidad, utilizan algunos para tratar de eliminar de manera prematura y con dudoso éxito, a uno de los principales candidatos. Lo cierto, es que este argumento representa un claro ejemplo de profecía autocumplida, es decir, una predicción, generalmente falsa, que una vez hecha, es en sí misma la causa de que se haga realidad.

Tal cual ocurre cuando rumores infundados sobre la insolvencia de determinado banco provoca corridas financieras que lo llevan a la quiebra. Las cándidas víctimas de esta lógica aparente, olvidan que no se hallan ante hechos consumados, las elecciones no se llevan a cabo aún y, por lo tanto, quienes se oponen al actual gobierno, están todavía a tiempo de decidir por quién mejor represente una verdadera oposición.

La situación que enfrentamos como país es crítica, no cabe duda, ya que la preservación de la débil institucionalidad aún existente y la protección de las libertades económicas y civiles de las que todavía gozamos están bajo serio riesgo de convertirse en cosas del pasado.

Por lo mismo, no es el momento de decisiones apresuradas, basadas en eslóganes simplistas y poco meditados. Lo único en lo que estamos todos unidos es en el reconocimiento de que, como país, navegamos en medio de un mar embravecido por lo que debemos elegir al capitán idóneo, capaz de conducir nuestro barco hasta un puerto seguro.

Por ende, las preguntas que debemos hacernos son: ¿Muestran todos los candidatos sincera preocupación por la seguridad de todos los pasajeros o habrá alguno que en el pasado haya manifestado públicamente su rechazo hacia algunos de ellos? ¿Serán todos marineros por convicción y con demostrada experiencia reciente o habrá alguien que lleve ya mucho tiempo en servicio pasivo? ¿Son todos hombres leales y que asumen la responsabilidad de sus fracasos o habrá quien haya traicionado la confianza de su tripulación, incluyendo la de su propio capitán? Finalmente, y lo más importante, ¿Son todos hombres valientes o alguno de ellos abandonó anteriormente, por temor y conveniencia personal, el mando de su barco, dejando a todos sus ocupantes a merced de la tempestad? En una de sus novelas más famosas, García Márquez narra la historia en que dos hermanos cegados por la ira anuncian a todo el pueblo que asesinarán al hombre que deshonró a su hermana.

A pesar que muchos habían sido advertidos, no hicieron nada para prevenirlo y se produjo el fatal desenlace. Igualmente, estamos siendo advertidos sobre la falacia del “voto útil”, por el cual algunos candidatos lejos de llevarnos a buen puerto, podrían terminar por hundirnos y convertir nuestro voto en nada más que la crónica de un voto perdido.

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