Opinión

Crónica de una muerte anunciada

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4 de abril de 2020, 3:00 AM
4 de abril de 2020, 3:00 AM

Marco Antonio Centellas Castro

Aunque Macondo no fue el escenario de la novela de don Gabo para sus escritos, Crónica de una muerte anunciada y El amor en tiempos del cólera, varios pasajes de esas obras literarias vienen a mi mente para intentar explicarme el porqué de una gestión de salud tan frágil en nuestro país. Sin embargo, me aterra el título de la primera. 

Percibo paulatinamente en la ciudadanía, incertidumbre y preocupación por la forma en la que se está gestionando la crisis del Covid-19 en el país. Lo ocurrido el lunes pasado con el deceso del exgerente de AXS, me está dando la certeza de que para esta crisis sanitaria tenemos un protocolo político antes que sanitario. Se ha puesto en evidencia que el objetivo no es la atención médica y menos la recuperación de los infectados, sino la del simple aislamiento y evitar la propagación del virus, medidas por demás efectivas, pero inhumanas. 

El hecho de por sí lamentable, no solo ha desnudado la precaria situación en la que se encuentra nuestro sistema de salud, con pocas camas y atención de UTI, solo 87 para La Paz (fuente: el alcalde Luis Revilla), sino que devela que la gestión de la crisis por el Gobierno tiene prioridades políticas antes que sanitarias, es más importante reprimir y garantizar el confinamiento, que atender a la población infectada. Para colmo, ante una muerte, los deudos deben peregrinar con el cuerpo (véase lo ocurrido en Santa Cruz), porque ni siquiera permiten enterrarlo, o sea una situación sencillamente dramática. 

Sí, es un protocolo político, porque el Gobierno en lugar de generar condiciones mínimas de sanidad, ha priorizado la campaña política con medidas más populistas que las del propio Evo, con bonos, canasta familiar, condonaciones y perdonazos que, si bien ayudan en el corto plazo, nos hunden en la incertidumbre a mediano y largo plazo. En un escenario de contención ficticia de la pandemia, sacan rédito propagandístico, desplazando desde el Gobierno a otras fuerzas políticas, sin imaginar, ellos mismos, que, si se desborda la pandemia, sobrevivirá el partido que mejor estructura tenga, flaco favor que le hacen al MAS en ese eventual escenario. 

Otra preocupación es sobre la información parcial y sesgada, con una estructura centralizada al máximo: no sería arriesgado afirmar que el número reportado de infecciones es mentiroso, por la falta de pruebas para detectar el virus, no por falta de contagiados. Los periodistas tienen en estas circunstancias una labor trascendental, simplemente asumiendo con una lectura correcta e información veraz, una realidad que se presenta álgida para la ciudadanía. 

Lamentablemente tenemos un ministro de Salud informador, pero no gestor, a lo que se suma la falta de un hospital de terapia intensiva para el municipio de La Paz, pues de acuerdo con un comunicado del propio Gobierno Municipal, el hospital de La Portada será utilizado solo para casos moderados…o sea los ciudadanos paceños estamos desprotegidos sin seguridad sanitaria, pues no contamos con un centro apto para atender casos de coronavirus. Dijeron “vamos a nacionalizar los respiradores de las clínicas privadas”, buena actitud, háganlo y no importa, capaciten intensivistas por internet, si no los hay, como reportaron las fuentes de la Alcaldía paceña. Queremos despertar de este terrible escenario, pero no en Macondo.

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