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26 de julio de 2019, 4:00 AM
26 de julio de 2019, 4:00 AM

El 14 de julio de 2019, la ciudad que nunca duerme se apagó. New York, una de las ciudades más iluminadas del mundo, sufrió un apagón de luz por cerca de cinco horas, un fallo eléctrico ocasionó que más de 70.000 hogares y negocios se quedaran sin electricidad en Manhattan. New York es una de las ciudades más pobladas de Estados Unidos con una población de 9 millones de habitantes.

El 17 de junio de 2019, 50 millones de personas se quedaron sin luz tras producirse un apagón en Argentina y Uruguay, el corte se debió a un colapso del sistema argentino de interconexión. En las ciudades no había energía eléctrica, trenes a medio camino, ascensores paralizados, semáforos apagados, un caos.

El 31 de octubre de 2018, 8 millones de personas en la Ciudad de México se quedaron sin agua durante cuatro días debido a una reparación y mantenimiento del sistema de agua Cutzamala una de las principales fuentes de esa ciudad.

En otras partes del mundo, escasea el agua, se la raciona, en algunas ciudades de nuestro país tienen escasez de agua y problemas con su sistema de tratamiento de aguas residuales e inconvenientes con su sistema eléctrico.

Acá en nuestra ciudad, tenemos un excelente sistema eléctrico y de agua, abrimos el grifo a cualquier hora del día, teniendo agua apta para el consumo. El sistema de descontaminación de las aguas residuales a través de plantas de tratamiento es un modelo natural y utiliza tecnología de punta para optimizar su proceso en cuanto a resultados y a tiempo, no se contamina ríos ni lagos como en otras ciudades.

Pero si por algún motivo se corta la energía eléctrica en alguna zona o nos quedamos sin agua por algunas horas o se tranca nuestro alcantarillado sanitario, rápidamente, llenamos las redes sociales con frases irrepetibles, expresamos nuestra inconformidad con improperios e insultos, llamamos a todos los canales de televisión para quejarnos de todas las instituciones que están involucradas en los servicios.

Mientras que en otras partes del mundo la gente celebra por que les llega agua una vez a la semana, nosotros tenemos todo eso y aun así nos quejamos (la queja o crítica es buena, dependiendo su intencionalidad). Al observarnos podríamos aplicarnos el refrán: “Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo pierde”.

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