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28 de febrero de 2018, 4:00 AM
28 de febrero de 2018, 4:00 AM

Buscando información para un trabajo de evaluación por competencias en una maestría, me topé con los videos de  Victor Küppers, de origen holandés radicado en España, quien se define a sí mismo como: conferenciante, formador, consultor, escritor… y sobre todo entusiasta.

Fue lo último lo que me llamó la atención de su hoja de vida, por eso decidí analizar su fórmula, V = (C + H) * A. Donde el valor (V) de una persona, es igual a sus Conocimientos (C), sumado con sus Habilidades (H), y multiplicado por su (A) Actitud. ¿Cuánto vale una persona?, por su conocimiento adquirido y experiencia de vida, sumado a cuántas o qué habilidades tiene. Qué es lo que sabe hacer y lo hace bien. La actitud, multiplica todo y la sumatoria del conocimiento y la habilidad, suman un valor muy importante como persona.

 Pero si se multiplica por una buena actitud (A), esa persona se acrecentará exponencialmente, dándole un mayor valor como ser humano, muy por encima del conjunto de sus habilidades, donde 1 + 1 no es igual a dos.  Como dice la ley de la Gestalt, “el todo, no es igual a la sumatoria de sus partes”.

Ya lo decía Aristóteles en la antigüedad “somos lo que hacemos repetidamente, por ende la excelencia no es un acto, es un hábito”.

La Real Academia de la lengua, define hábito, como algo que hacemos repetidamente de forma consciente. Nuestra conducta, está en función de nuestras decisiones, no de nuestras circunstancias. Podemos subordinar los sentimientos a nuestros valores y principios. Nadie elige a un amigo por su currículum, ni queremos a nuestros padres por su hoja de vida. Los queremos por la actitud que tienen con la vida y con nosotros. Si nuestros docentes, además de tener alta calificación en conocimiento y habilidad, tienen una buena actitud con su materia, la calidad de sus clases será mejorada.

Las personas reactivas, se ven a menudo afectadas por su ambiente físico o clima social. Si el tiempo es bueno, se sienten bien. Si no lo es, afecta a sus actitudes y comportamiento, se vuelven defensivas o auto protectoras. Estas personas construyen sus vidas emocionales en torno a la conducta de los otros, permitiendo que los defectos de los demás las controlen.

Las personas proactivas por el contrario, llevan consigo su propio clima. No permiten que las circunstancias o personas a su alrededor, determinen su estado de ánimo y, por lo tanto, su comportamiento.

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