Opinión

De espaldas al Piraí

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16 de noviembre de 2017, 4:00 AM
16 de noviembre de 2017, 4:00 AM

No le demos la espalda al río Piraí, propone un proyecto urbano del arquitecto Virgilio Suárez, presentado como tesis de maestría de arquitectura. El estudio se basa en readecuar el barrio Ambrosio Villarroel agrupando a sus habitantes en bloques habitacionales para recuperar el 80% de su superficie. Dicho barrio lo conforman 360 familias que totalizan 1.800 personas y está asentado sobre una 'zona roja', considerada así por el Searpi ante la eventualidad de una nueva y devastadora riada como la que, con saldos fatales, se produjo en marzo de 1983. 

Suárez plantea agrupar a los vecinos en 12 condominios incorporando viveros y huertos en tierras cultivables para recuperarlas de la erosión y garantizar la seguridad del barrio frente a los embates de la naturaleza. La propuesta es convertir el primer dique del río en vía peatonal y ciclovía para que se integre más al Piraí con los visitantes. 

El río Piraí es el principal patrimonio ambiental de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. No obstante, además de asentamientos y construcciones irregulares en su cordón ecológico, soporta, desde hace varias décadas, una amenaza permanente de destrucción, la misma que está relacionada con la acción depredadora de intereses privados y la negligente indiferencia de autoridades. 
La explotación descontrolada de materiales áridos (arena y piedra) para la construcción y los desechos y fluidos contaminantes que son vertidos a sus aguas, afectan la vida del río que los cruceños podemos perder definitivamente si no valoramos la importancia y el privilegio de contar con un afluente natural bordeando nada menos que seis municipios, con los beneficios que son de suponer si es bien cuidado a lo largo de  su curso, con énfasis, cercano a zonas pobladas. 

Un informe del Searpi identificó más de 300 delitos ambientales que se cometen a diario contra el Piraí por la deforestación, la depredación de la servidumbre ecológica y el bosque de protección, la toma de terrenos y la explotación indiscriminada de áridos. Una 'pausa ecológica' ejecutada durante seis meses por un municipio ribereño detuvo temporalmente la explotación de áridos que había convertido las bases del afluente en un campo de Marte. Buscando cambiar la tendencia negativa, el proyecto presentado por el arquitecto Suárez debe, cuando menos, abrir el cauce a un debate serio, profundo y propositivo. La vida del río Piraí está en juego. La indiferencia de autoridades y ciudadanos puede sellar su condena a muerte.

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