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29 de abril de 2018, 4:00 AM
29 de abril de 2018, 4:00 AM

Los ‘Chicago boys’ fueron unos economistas traviesos, liderados por Milton Friedman (Nobel en Economía 1976), que inspirados en experimentos sicológicos conductistas, se les ocurrió la “genial” idea de que si se quiere implementar medidas políticas y económicas nada populares, se requiere de conmoción social y caos para que dichas medidas sean aceptadas. El caos puede provenir de catástrofes naturales, golpes de Estado, crisis económicas extremas, etc. Así, su lógica era simple: si quieres implantar alguna medida socioeconómica con éxito, aplica shock con sus respectivos ingredientes.

La “leyenda” dice que esta especie de “cowboys” de un pragmatismo de alto vuelo, se instalaron en distintos gobiernos desde donde  incidieron para experimentar esto que al final se conoce como la “doctrina del shock”. 

El shock, más allá de su intencionalidad o no, juega generalmente a favor del reacomodo y la redirección de las cosas; sea en un plano individual o social, y eso lo saben muy bien los sicólogos, economistas y sociólogos. Y es obvio, en un estado de conmoción donde las cualidades básicas como la vida y seguridad pueden estar en juego, todo pasa a un segundo plano, incluso las ideologías…

En la historia de este planeta, el shock ha sido clave para la evolución de la vida. El shock climático, ocasionado por eventos propios del planeta o las “caricias” de meteoritos, han determinado el recambio o sustitución de actores biológicos que venían por buen camino, pero que al no adaptarse simplemente perecieron determinando una paradoja: el maravilloso enriquecimiento y diversificación de la vida. Así, el shock en la naturaleza hizo que la evolución no sea monótona trayendo a la vida millones y fascinantes experimentos muchos de los cuales los conocemos gracias a los “morbosos y cínicos” paleontólogos y evolucionistas que se “frotan las manos ante las extinciones”. 

Si bien la idea de shock de Friedman no tiene vínculo con la idea de shock de Darwin, no deja de ser fascinante imaginar una conversación entre ambos. ¿Imaginan a Friedman, paladín del libre mercado, tomándose un café en Wall Street con otro liberal como Darwin? mmm….
¿Energía de “libre mercado” en la naturaleza? ¿La “doctrina biológica del shock” como una fuerza evolutiva de las especies? Son ideas tentadoras…

En los 80, hubo dos series televisivas que marcaron a mi generación: Cosmos, de Carl Sagan y Libre para elegir, de Milton Friedman. Ambos programas hacían deleitable y pedagógico temas espinosos como la astronomía y la economía, respectivamente. Si hay algo que se puede aprender de ambas series es que el shock tiende a ser un patrón inexorable tanto en ambientes cósmicos, biológicos y sociales; sus fuerzas afincadas en el caos y el desorden han incidido en la historia del universo, de este planeta y del propio hombre y su mente. El shock sacude, marca y deja huella…

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