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El exministro de Gobierno de Evo Morales, Carlos Romero, afirmó que 300 personas financiaron los 21 días de movilización de octubre y noviembre de 2019 y lo que él llama ‘golpe de Estado’, y aunque no identificó a esos tres centenares de personas, quien sí se autonombró como el único financiador de la resistencia de los 21 días es el entonces líder cívico de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, ahora líder de la agrupación Creemos.

Romero dijo que algunos de esos supuestos financiadores lo hicieron de forma deliberada porque formaban parte de una conspiración, que otros fueron chantajeados o extorsionados y que en ese contexto Camacho presionó a empresarios e instituciones cruceñas para que hagan aportes que permitan sostener la protesta.

En su inmediata respuesta, Camacho escribió que no existen tales financiadores porque -dijo- los recursos que demandó la resistencia de los 21 días fueron cubiertos en tu totalidad por él.

Ayer salieron al paso algunos protagonistas de la movilización de los 21 días para rechazar tanto las acusaciones de Romero como la afirmación de Camacho.

Demmi Barba, miembro del denominado Movimiento Cruceño y Bolivianos en Acción, que participó en las movilizaciones de rotondas de la ciudad en octubre y noviembre de 2019, dijo que la ayuda que llegaba para las ollas comunes era por el aporte solidario de la propia gente, que en ese tiempo todos estaban prestos a ayudar y que en ningún momento se pagó o recibió dinero alguno.

Milton Ayala, dirigente de la Federación Departamental de Juntas Vecinales de Santa Cruz, negó también que hubieran recibido dinero y sentenció que “el paro no fue de Camacho, fue de todos y a ninguno de nosotros nos pagaron”.

Algunos vecinos consultados por periodistas de EL DEBER coincidieron igualmente en que el sustento de los 21 días de paro se dio con el aporte de los propios pobladores, que el dinero que se recaudaba entre ellos se destinaba a ollas comunes y a la hidratación de los bloqueadores, y que hicieron la movilización por convicción

Tras esas reacciones, Camacho salió ayer a aclarar que fueron las gestiones realizadas desde el Comité pro Santa Cruz las que fueron financiadas con sus recursos personales, y que la lucha de los 21 días de paro fue un movimiento colectivo de millones de bolivianos, mucho más grande que las acciones que encaró el Comité pro Santa Cruz.

También desde el entorno de la alianza Creemos precisaron que los costos financiados por Camacho son las actividades del Comité Cívico cruceño, sus viajes al exterior y a La Paz, los costos de hotel y los gastos de alimentación para los jóvenes de la Unión Juvenil Cruceñista y algunos voluntarios.

Los líderes políticos tienen que ser más cuidadosos a la hora de elegir sus palabras, porque, como en este caso, con sus expresiones inadecuadas y alejadas de la verdad pueden deslegitimar una movilización ciudadana espontánea de la que todos fuimos testigos en Santa Cruz, pero también en varias otras ciudades del país.

Es importante preservar la verdad histórica de los hechos, de estos y de tantos otros, para evitar distorsiones y manipulaciones en el discurso político. Con expresiones como las de Camacho, solo se contribuye a instalar de manera más efectiva la narrativa del supuesto ‘golpe de Estado’ que se intenta posicionar desde la vereda de los partidos que no fueron parte de la denominada revolución de las pititas.