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De una beniana a María Galindo

21/12/2019 03:00

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Por: Jilka Tudela Vaca



Ley de la mujer #348 de 9 de marzo de l 2013. Como la ley me respalda, mi derecho moral como mujer y mujer beniana me obliga a defenderme si me siento aludida como en el caso de la publicación que realizó María Galindo en el periódico página 7, respecto a la mujer beniana basándose en estereotipos, nada coherente de su parte.

Lo único que interpreté en el susodicho artículo en contra de la mujer beniana, fue a María Galindo dando testimonio de su propia vida, de su frustrante infancia, de su trágica desgracia que la llevó a ser lo que es, una mujer con traumas mentales, por los abusos que sufrió por ser lo que es, MUJER.

Como algo así: ¿Qué hay detrás de la foto de ella con su expresión forzosa en aparentar lo que ella no es y su exceso de maquillaje? ¿Qué hay en su mirada? ¿Cuáles son sus complejos y temores?

Creció en La Paz, una población, que, si figura en el mapa de poder por el centralismo, no impulsa el desarrollo y solo absorbe y manipula la economía del estado, allí no hay nada más que montañas y ruido con derecho a decidir, juzgar y sentenciar el futuro de los departamentos vecinos.

La imagino de niña, sentada en los pasillos de la agitada La Paz, con muchas ganas de corretear y jugar como muchos infantes que crecen en las calles y mercados por el trabajo excesivo de los comerciantes paceños, expuesta al peligro de acoso y trata de personas.

Una de esas niñas, es hoy una mujer, que gracia a su robusto físico, su cabellera rapada, su voz grave, logró distinguirse en su grupo social, que su único fin es defender una ideología limitándose a su realidad cultural, desarraigada a la naturaleza, ella es parte de la deconstrucción de la sexualidad, que hoy se vive en la “ideología de género”, su odio al feminismo, es de todos los odios el más doloroso, porque es un odio contra sí misma (María, antes redefina feminismo).

La palabra puta fue como para muchas de nosotras una de las primeras palabras en entrar como puñal en su vida: se la gritó su hermano, se la gritó su padre a su madre y su cortejo le dijo puta también.

Fue testigo de violaciones sexuales, de toqueteos y acosos sellados siempre con la palabra puta. En ese mundo aprendió a sobrevivir. Su madre le enseñó a disimular, sus tías a sonreír y mantener la frente en alto, aunque lleves el corazón destrozado. Sus vecinas le enseñaron, que ser mujer es una desgraciada y que las oportunidades hay que cogerlas al vuelo, como lo hacen las pirañas.

Aceptó arriesgar el pellejo poniéndole un precio a su actual cargo…

…y puedo seguir María, el gran problema con los discursos de odio es quien define cuál es un discurso de odio, no hay nada más rápido e irresponsable que la lengua, usted no conoce las formas elementales de una sociedad democrática y liberal, por lo mismo como mujer feminista no me siento representada por usted que utiliza el término feminismo como escudo para sus acciones irresponsables como el de publicar este tipo de artículos, evitemos los calificativos, te exijo respeto.

Soy una mujer y mujer beniana, soy una mujer feminista, soy una mujer activista, soy una mujer que lucha contra las injusticias con movimientos políticos coherentes y organizados, lucha contra el sistema del cual usted fue parte que defendió e impulsó lo que es hoy Bolivia a través de sus amigos Álvaro García Linera y sus secuaces.

Usted violó una ley y públicamente la denuncio por denigrar la identidad de la mujer beniana, de la mujer boliviana, de la mujer del cual usted rechaza serlo por los acosos que la llevaron a ser lo que es según lo que me llevó a interpretar su susodicha publicación.

Jilka Tudela Vaca, vicepresidente Sociedad Juvenil de Estudios Geográficos e Históricos del Beni.

Nacida en la capital del Beni, criada en la perla turística del Beni y defensora regionalista hasta los huesos de mi departamento.