Opinión

Debatir, ¿qué?

Carlos Valverde 21/5/2017 09:00

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El viernes pasado, los empresarios tuvieron el tino de no sentarse a discutir con los parlamentarios el proyecto de ‘empresas sociales’ bajo el argumento de que “primero se debe terminar de trabajar el Código de Comercio”, seguramente con la idea de ganar tiempo para encontrar los argumentos para evitar que esa ley sea tratada en el Senado, pero el hecho es que el poder difícilmente recule a la intención de ganar apoyo de los trabajadores haciéndoles sentir una especie de ‘derecho expectaticio’ sobre las empresas que puedan llegar a tener problemas económicos o financieros en el futuro.

Sostengo que el tema está planteado desde lo político y que el Gobierno va a mover lo que haya que mover para lograr una expectativa de la masa laboral-política sobre lo privado. Ya lo dijo el presidente: “No es que se quiere abusar del sector privado”, pero “algunos miembros del gabinete económico saben exactamente cómo buscar cierto equilibrio entre el sector privado y el sector obrero”.

Yo me pregunto: ¿qué se puede entender por ‘cierto equilibrio’? Y la pregunta surge porque es evidente que cada uno de los sectores y sus relaciones (obrero-patronales) están enmarcados en lo legal; el ‘equilibrio’ lo pone la ley. ¿Cuál es la parte tan ‘novedosa’ del gabinete económico que le permitiría ‘torcer el brazo’ para que, de buena fe y con el mejor ánimo, los empresarios acepten ceder su propiedad? ¿Se estará pensando en transar la confiscación con la ‘cesión de parte de la propiedad’? 

Es necesario saber: ¿cuál puede ser el principio de una discusión entre empresarios y el poder político en el sentido de hacer una ‘expropiación light’ y sin traumas? ¿Acaso pretende el poder que los empresarios ‘se avengan’ a buscar los mecanismos de traspaso de la propiedad privada, el esfuerzo de los que generan trabajo, ante la eventualidad de que se pueda entrar a una situación de crisis? ¿Por qué debiera concertarse la traslación del derecho propietario a los trabajadores con el nombre de ‘empresas sociales’? ¿Creen, en serio, desde el Gobierno, que se puede debatir tal cosa? 

Morales Ayma ha señalado, ‘suelto de cuerpo’, que las utilidades de los privados han crecido de $us 992 millones, antes de su gestión, a $us 4.300 millones en 2014, pero no dice nada que los empresarios pagaron y pagan impuestos (que no son bajos) por esas utilidades, de manera que contribuyen –y bastante– con su trabajo al Estado. Probablemente, el presidente no se ha enterado de que, para tener esa utilidad, el Estado recibió al menos un tercio más que la misma en impuestos, de modo que lo dicho por el primer mandatario suena más bien a presión, chantaje o amenaza.

A ver qué más viene… 

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