Opinión

Democracia plural para millennials bolivianos

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29 de junio de 2019, 4:00 AM
29 de junio de 2019, 4:00 AM

Desde 2006 hasta la fecha, Bolivia ha sido gobernada por Evo Morales. Durante este tiempo hubo elecciones nunca antes realizadas, promovidas por el presidente: elecciones judiciales, donde los asambleístas del MAS eligen a quienes pueden participar, sin respetar a las minorías del Parlamento, y los ciudadanos deben votar por cualquiera de los candidatos previamente elegidos por el MAS. Además, se han realizado las elecciones primarias, en las cuales los militantes de los partidos políticos que asistieron a votar, no pudieron elegir porque cada partido presentó solo una opción.

Pero el hecho transcendental es el referéndum del 21 de febrero de 2016, impulsado por Evo Morales, con el fin de cambiar el artículo 168 de la Constitución, que señala: “el periodo de mandato de la presidenta o del presidente y de la vicepresidenta o del vicepresidente del Estado es de cinco años, y pueden ser reelectas o reelectos por una sola vez de manera continua”, a lo que la mayoría de los bolivianos respondió con un contundente No.

Pese al referéndum y a la Constitución, que inhabilita a Evo Morales para los comicios de 2019, el presidente en ejercicio, decidió vulnerar los principios democráticos, inscribiéndose nuevamente para las elecciones de 2019, con el aval de sus brazos operativos, el Tribunal Constitucional y el Órgano Electoral, las dos instituciones incumpliendo a su razón de ser. Ahora, en plena campaña electoral, se obliga a renunciar a todas las autoridades que quieran participar de las mismas, exceptuando al presidente y vicepresidente del Estado; además, el partido de gobierno recibirá más recursos económicos que los demás partidos. No cabe duda de la existencia de desigualdades, entre oficialismo y oposición, siendo que la democracia política se circunscribe principalmente a la igualdad jurídica y política.

No es necesario un análisis exhaustivo, para entender que los millennials bolivianos, la mayor parte de su vida, han vivido bajo un régimen autoritario, que se vende como democracia plural, muy lejos de lo que realmente es la democracia del debate y consenso. Este régimen autoritario, como todos los de su clase, ha permitido un pluralismo limitado, que hace posible la articulación de opiniones, pero que no llegan a tener ningún impacto. Arremete contra los principios políticos e institucionales, con influencia rotunda sobre los procesos educativos y formativos, pero especialmente, mantiene la subordinación de todas las instituciones al Poder Ejecutivo.

Cuando los regímenes autoritarios, permanecen por mucho tiempo en el poder, logran crear una sociedad de masas, a la que Ortega y Gasset, identifica como los desvalidos, dando como resultado una sociedad atomizada, que puede ser fácilmente manipulada y tendiente a la apatía.

Faltando 4 meses para las elecciones generales, la sociedad civil, en especial los millennials, tienen dos caminos, mostrarse despiertos y creativos, mediante manifestaciones y protestas pacíficas, enfocados en lo nuevo, exigiendo una democracia ideal, o mantenerse negativos, manipulables y apáticos, pensando que el fraude ya está garantizado, y por tanto, no merece ninguna acción social, entonces, el pensamiento será realidad, el régimen autoritario se mantendrá.

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