4 de junio de 2022, 7:00 AM
4 de junio de 2022, 7:00 AM

Un detalle no poco significativo ha vuelto a poner a la Policía Departamental de Santa Cruz en una posición de provocación o afrenta a la región a la que se debe y donde opera: el miércoles, en un acto de celebración del mes de creación de esa institución se izó en Plaza 24 de Septiembre la bandera Nacional, la de la Policía y la wiphala, y no así la bandera cruceña, pese a que quedaba un mástil disponible para ello.

Después del acto se volvió a colocar en su lugar la bandera cruceña verde blanco y verde que se había sacado de allí y la bandera del patujú.
Ocurrió a tempranas horas de la mañana en un día muy frío, con lo cual había pocos asistentes en el acto, pero aun así la lamentable omisión -o acción, peor todavía- no pasó inadvertida y causó la molestia de los pocos testigos y más tarde de las instituciones cruceñas.

Una de ellas es la del gobernador Luis Fernando Camacho, que envió una carta al comandante de la Policía Departamental, Erick Holguín, pidiendo un informe del motivo por el cual se transgredió la normativa legal vigente y no se procedió con el izado de los símbolos departamentales. 

La Gobernación le recordó al comandante Holguín que esa omisión es contraria al Estatuto Autonómico Departamental, a la Ley Departamental 109 de 22 de Octubre de 2015 y al Decreto Departamental 342 de 21 de mayo de 2021, que otorgan a la bandera cruceña y a la bandera de la flor del patujú la calidad de símbolos departamentales y obligan a las instituciones públicas en el departamento a su izado en actos oficiales.

En respuesta a las críticas y reclamos, el comandante de la Policía de Santa Cruz responsabilizó a un error de protocolo porque supuestamente no se hubiera verificado el sistema de izado de banderas en los mástiles, y cuando se quiso utilizar uno de ellos para la enseña verde blanco y verde “éste se encontraba trancado”. 

Holguín dice que llamó la atención a los encargados de protocolo inmediatamente después de terminado el acto, y lamentó el malestar que se provocó con el error, aunque él considera que no debería convertirse el asunto en un debate político.

Precisamente este último aspecto es el que debiera tener en cuenta el mismo Holguín: no hacer de los actos institucionales actuaciones políticas que intencionalmente o no parecen una provocación a la tierra donde ellos mismos se encuentran desempeñando sus funciones. Todos en el país saben que la Policía Nacional en este tiempo responde a un alineamiento con el partido gobernante, impulsor de la wiphala por encima de símbolos regionales y en ocasiones incluso por encima de la mismísima tricolor rojo amarillo y verde.

Holguín dice que hubo un percance, pero en las imágenes de aquel día no se observa a ningún policía junto al mástil sin bandera tratando de resolver el supuesto incidente, ni mucho menos a efectivos con la bandera cruceña intentando izarla. 

Si fuera la primera vez que ocurre algo así habría que decir ‘vaya y pase’. Nadie está libre de cometer un error en determinado momento. El problema es que no se trata de la primera vez. 

En septiembre del año pasado, durante la conmemoración de los 211 años de la gesta libertaria, el vicepresidente David Choquehuanca izó una wiphala que le alcanzaron casi a escondidas durante la entonación del Himno Nacional ignorando a la bandera cruceña nada menos que en el día de esta región.
Si ahora la Policía Departamental actúa en sintonía con aquel acto de septiembre, es para lamentarlo mucho.

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