Opinión

Desastre vial en el país

El Deber 22/5/2017 04:00

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Las estadísticas señalan que Bolivia es uno de los países con peores caminos del planeta. Debemos agregar calles  y avenidas, pues su estado general es también calamitoso. El mal viene de años, como fruto de sucesivos contubernios que al parecer se han ido pactando entre funcionarios gubernamentales y empresas de turno. Sin ser experto, a simple vista, se puede ver lo endeble de cualquier trabajo vial realizado en nuestro país. 
Las ‘autobahn’ alemanas  por su solidez sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial. Esas casi indestructibles autopistas fueron la inspiración del general Dwight Eisenhower para concretar en los Estados Unidos durante sus dos presidencias (1952-1960) las hoy no menos famosas ‘interestatales’ que surcan el extenso territorio norteamericano. Cualquiera que las haya recorrido y que pudo ver su mantenimiento, observará de base una masa de hormigón armado y luego otra gruesa capa de cemento. Por tanto, no hay excusas al estilo “la lluvia horadó el pavimento” o “el camión pesado lo hundió”, estribillos comunes en Bolivia por la pésima calidad vial. Ahora se siguen construyendo carreteras y se pavimentan calles o avenidas, pero el drama continúa. Lo hecho dura poco y rápidamente comienza a deteriorarse, casi al día siguiente de la respectiva inauguración.

En esta ‘tierra de contactos’ he aquí que los contactos se hacen cada vez más difíciles, en lo interno y externo. Los costos de transporte son elevados y encima los caminos se caen a pedazos. Y si no es en las rutas, sucede en las ciudades. Constantemente se hacen reparaciones y como la fragilidad es estructural, la reparación es débil, con el consiguiente mal resultado. 

Otro asunto es el relativo a la responsabilidad de cada entidad. En la Doble vía a La Guardia e ingreso al camino antiguo hacia Cochabamba, no se ponían de acuerdo entre autoridades municipales y la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC). Recién cuando se llegó al límite por descontento de la gente y la divulgación mediática del desastre, se comenzó a reparar el sector destrozado  de la ruta ¿Qué se hace con el pago del peaje? Parece que poco o nada. De seguir así, mejor será que en lugar de cobrar un peaje inútil se le abone a cada conductor de automotor –al iniciar su recorrido- una suma compensatoria ‘x’ por el inevitable daño que tendrá su vehículo. A tal absurdo podríamos llegar si las cosas siguen como están… Nada de esto pasaría si carreteras, calles y avenidas fueran construidas en Bolivia con calidad y solvencia ¿Será posible lograr eso en el futuro? 

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