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Desvío al trópico. Un viaje por su vida

Martes, 18 de marzo de 2025 a las 20:39

Por Redacción

Cecilia Kenning

Libro de relatos de María Luisa Rodríguez Antón, españolísima de nacimiento, Castellana de Castilla, y la persona más precisa y castiza al hablar que además posee una formación rigurosa que la han convertido en una profesional muy competente y valerosa. 


Yo soy su amiga desde hace cincuenta años por voluntad de las circunstancias que nos unieron, divertidas y antojadizas. 


Y aquí vamos en nuestra amistad por capítulos, quizá vayamos por el séptimo. 


Pero no quiero hablar solo de nuestra empatía y cariño, más bien quiero analizarla como si de un personaje se tratara; y puedo hacerlo por cómo la conozco y por lo que se refleja con mucha claridad para mí a través de su libro de relatos: “Desvío al trópico. Cuentos de amor,  de locura y de misterio”.


Ella, creo, que lo sabe con certeza, se revela desnuda en cada uno de sus relatos. En cada cuento encuentro pasajes de su vida, alegrías y logros, angustias pasadas, experiencias acumuladas, personas que dejaron marca. Y es más, lo dice en su prólogo: “A partir de cierta edad, cualquier cosa que uno escribe ya forma parte de sus memorias”


Dicho prólogo y el epílogo de esta  obra son piezas de antología en sí mismas por su inigualable contenido literario y erudición que habría que incluirlas como textos de estudio. 


Es la elocuencia el rasgo más claro de su escritura, como también lo es de su hablar, su lenguaje pulido, arrobador, que disipa cualquier posible inexactitud o confusión en la lectura. 


No debería atreverme a realizar un análisis de su obra porque no estaré ni cerca, a la altura de su capacidad de expresión. Pero se lo prometí y aquí lo intento. 


No es fácil leerla porque uno quisiera tener la misma visión que describe y se esfuerza por asimilar en cada palabra, igualar el relato con las experiencias e imágenes que provoca la lectura. 


La descripción es lo suyo, pocas personas tienen esa habilidad para trasmitir verbalmente una imagen tan bien, por ello la dificultad y la facilidad que entraña al mismo tiempo su escritura y que paradójicamente, hace más transparente y apasionante su lectura.


Y pasando a la creación de historias es muy destacable cómo compone y crea un relato a partir de pequeñas experiencias vividas: un encuentro fortuito, un viaje de fin de semana, una planta que crece sin control, un alma que pena, una nueva persona conocida al azar. Ella posee una imaginación, con ensoñación, porque a través de sus relatos vive sus sueños de niña y de mujer enamorada o que quiere encontrar un amor romántico, apasionado.
Porque principalmente ella, goza narrando, y lo reconoce cuando dice “ese placer de narrar”. 


Cuando abiertamente ella recrea pasajes de su historia familiar, se vuelve aún más detallista, si cabe, y ahonda más en su espíritu, en sus inquietudes y en sus sentires. 


En “Elvis mon amour”, relato exquisito, extenso, detalla, a veces con alegría sin par pero también con mucho dolor, la ausencia y ansias del ser amado, el detalle de las sensaciones vividas a su lado, con un fino erotismo y sinceridad. 


A través de los amores relatados puedo asegurar que Marisa, como la llamamos los amigos, siempre anheló un amor de aventura. Que se sintió atraída por hombres nada convencionales, y que fueron fugaces en su vida como estrellas que proporcionan luz brillante e intermitente. 


El primer relato que arranca con su traslado de vida al trópico, en éste caso Santa Cruz de la Sierra es el trópico, posee un humor que es producto de muchos años de lucha interna, de esfuerzos y búsqueda de una felicidad esquiva pero muy anhelada. Al final, cansada y resignada encontró la forma de exorcizar sus fantasmas y presentar lo ocurrido con mucha altura y humor. Deja en este relato a sus personajes involucrados en el lugar que les corresponde, en sus cariños y añoranzas.


Y me da la impresión que esta evasión a través de la ficción de su realidad biográfica se da también en otros ámbitos  de su vida, la familiar, la filial, la amorosa y también la social. Porque con la escritura y los años “se inventan recuerdos para alumbrar los sueños”. Así lo presenta ella en su epílogo, que la escritura de ficción también tiene mucho de autobiográfica y de sanadora porque puede recrear a su placer lo vivido, aumentar o disminuir el dolor y sobre todo evaluar lo importante de cada momento o de cada relación. Es sin duda un proceso “purificador y catártico”. Es un conjuro para atraer cosas buenas a su vida. 


Encuentro que éste, el primer libro de ficción publicado por María Luisa, después de cinco libros de ensayos de literatura boliviana, hispanoamericana y de los clásicos españoles, es el  resumen de su vida, “es un retazo autobiográfico ficcionado” es una invocación a recordar con benevolencia y afecto qué y quiénes fueron importantes a lo largo de su historia. Como un filtro que dé claridad y propósito a sus remembranzas.


Sé muy bien que este libro vino haciéndole ruido en su cabeza casi una década hasta que la rigurosidad de su pulida escritura le dio permiso para publicarlo. Pero también hasta que su yo interior le permitió afrontar la nostalgia en un intenso viaje interior a sus pesadillas y también, a lo mejor de su existencia. 


A partir de allí solo son alegrías recibidas por la buena aceptación y comentarios que Desvío al Trópico ha suscitado. 


Con este análisis,  hecho con un peregrinaje propio a nuestros recuerdos, espero haber cumplido mi promesa.
 

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