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19 de julio de 2017, 4:00 AM
19 de julio de 2017, 4:00 AM

A la hora del almuerzo suelo encender el televisor para mirar noticias. Un día, algunos noticieros mostraron imágenes que me hicieron pasar las ganas de comer; la crónica roja resulta buena fórmula para hacer dieta. Cansa ver asesinatos, crímenes y violaciones en vivo y en directo, como si mostrar más signifique informar mejor. La prensa amarillista presenta las noticias con titulares escandalosos y exagerados, con el único objetivo de aumentar sus ventas. Una persona asesinada es mostrada sin ningún pudor ni respeto; revelan detalles de accidentes, crímenes, adulterios y enredos políticos, engrandeciendo los hechos simplemente para ganar rating.

Alguien diría que la solución sería cambiar de canal, y es cierto. Pero lo que preocupa es que las notas rojas se han trasladado al Facebook. Hay páginas web que difunden lo mismo: extorsionan, muestran violaciones, personas muertas, chismes, rumores. Sus autores creen, nuevamente, que mostrar más significa informar mejor. El problema se agrava porque el Facebook llega a un público de todas las edades, sin posibilidades de ayudarlo a discernir. ¿Te gustaría que tu hijo de 13 años vea un asesinato tan cruel y despiadado como si se tratara de una película de terror? Y lo que es peor, muchos le dan el famoso ‘me gusta’ o comparten en sus perfiles esas noticias escalofriantes, generando una retransmisión del horror en poco tiempo.

Esas páginas amarillistas del Facebook publican información de todo tipo: un caballo muerto con espuma en la boca, un hombre recién atropellado que agoniza, un feto en el lavamanos, todo mostrado sin una mínima empatía hacia las familias afectadas. Esa información luego es retrasmitida en los teléfonos a través del WhatsApp, y así, en un abrir y cerrar de ojos, lo terriblemente escalofriante se convierte en viral. 

Es hora de que le digamos No al Facebook basura, ese que no informa, ese que muestra horror digital y que nos pervierte la conciencia y la de nuestros hijos. 

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