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No se trata de una diferencia menor, entre apagar y prevenir existe un abismo que tiene relación con eficiencia y seriedad frente a negligencia y oscuros cálculos políticos. En cualquier Estado moderno, serio y consecuente la premisa es prevenir lo malo y en un Estado mediocre, oportunista y depredador se deja de lado la planificación y el diagnostico de lo que puede venir, por la reacción ya estéril pero que tiene sus frutos políticos y económicos en desmedro del país. 

Viendo la magnitud del desastre que esta ocurriendo en la Chiquitania cruceña con el fuego incontrolable arrasando la vegetación y exterminando la fauna del lugar, el cuestionamiento no es qué ocurrió, sino debe ser por qué ocurrió.

La respuesta salta a la vista, negligencia de autoridades gubernamentales tanto del Estado como de la Gobernación, que no buscan prevenir, no buscan evitar que se llegue a los extremos que se ha llegado, se manejan con cálculos políticos para ver qué podrán sacar en su beneficio del desastre.

No es entendible, que cada año se repita el problema y hoy se agravó y se volvió incontrolable con la fuerza del viento, mientras las autoridades del Gobierno central y departamental, sabiendo que va a ocurrir la presencia de fuego, producto de los chaqueos, no hacen absolutamente nada para evitar esta situación, teniendo todo el tiempo y los recursos para prevenir las causas que producen los incendios en las zonas agrícolas.

La conducta de esas autoridades es contraria a lo razonable, apoyan y dan los medios y mecanismos para que, la ignorancia de la gente en afanes depredadores de la naturaleza, chaqueen en mayores extensiones cada año, rompan fronteras naturales y depreden reservas y tenía que llegar, que esas actitudes depredadoras se desborden y tengamos que lamentar semejante desastre como se esta viviendo en la Chiquitania cruceña.

Sería tan sencillo que las autoridades gubernamentales nacionales y departamentales actuaran con un mínimo de inteligencia, y se propusieran asumir conductas de prevención tanto físicas como legales (siempre y cuando se cumplan estas disposiciones) y así con eficiencia se eviten la presencia de las causas que producen estos desastres naturales pero que son obra del hombre.

Es triste ver que seguimos un sueño sin cumplir al pensar que las autoridades nacionales o departamentales, puedan actuar en función del interés y beneficio de la sociedad y no con cálculos solapados e interesados para ver qué ganancia política pueden conseguir cuando el desastre vaya destruyendo la naturaleza, vida y bienes de esos lugares arrasados por el fuego. Cada vez confirmamos que, en lugar de mejorar aunque sea un poco, seguimos el trayecto hacia atrás para que el país siga hundiéndose en la mediocridad y nos desesperemos en apagar incendios en lugar de prevenirlos para que no ocurran

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