Opinión

DIGNIDAD

Fabiana Chirino Ortiz - Psicoanalista

28 de noviembre de 2019, 15:05 PM
28 de noviembre de 2019, 15:05 PM

Los últimos acontecimientos sociales y políticos en el país, han confrontado a la población a profundos momentos de indignación, pero también han dado lugar a expresiones de dignidad y valor, de la que los sujetos son capaces cuando sostienen una posición genuina, reconocen su singularidad y pueden hacer, con y desde la diferencia.

Indignación y dignidad son dos términos estrechamente relacionados, pues la indignación surge como un afecto, frente a una situación que se vive como indigna, donde la dignidad del sujeto ha sido cuestionada, vulnerada, rechazada. Fueron muchas las situaciones las vividas en estos años; la indignación irrumpió en el tejido social.

hacer de la singularidad y la diversidad un valor”

Así, en las últimas semanas, el término dignidad circuló en los discursos, en las calles, en las redes. ¿Qué es la dignidad? El diccionario orienta: “hace referencia al valor inherente al ser humano por el simple hecho de serlo. No se trata de una cualidad otorgada por nadie”.

Es decir, la dignidad no proviene del Otro, ni se adquiere por una condición particular. La dignidad, surge de la posición que cada uno asume respecto de su singularidad y diferencia; tiene que ver con la manera en que cada uno acepta y respeta su propia condición y desde allí, sostiene una decisión.

Dignidad es poder ir más allá del Otro, dejar de esperar que el reconocimiento o valoración provenga de él. No solo valorar la diferencia, sino también hacer de la singularidad y la diversidad un valor, es lo que permite hacer con ella.

Implica reconocer y aceptar a los otros como diferentes, tolerar que las miradas pueden ser diversas y, en esta pluralidad, pueden construir consensos. Es un camino posible que supera los discursos de segregación y racismo, de rechazo y negación a la diferencia. La propuesta es pasar de la indignación, a la dignidad de poder elegir, ¡consintiendo a la diferencia!

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