Opinión

Dramática incertidumbre en Venezuela

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28 de enero de 2019, 4:00 AM
28 de enero de 2019, 4:00 AM

En el momento de escribir este editorial persiste la incertidumbre en Venezuela y cada vez son más las naciones que piden que se convoquen nuevas elecciones, al mismo tiempo que reconocen el mandato interino del presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó. El controvertido mandatario Nicolás Maduro, mientras repite habituales bravatas y se aferra al cargo, está comenzando a mostrar algo de flexibilidad, clara señal de un resquebrajamiento de la “unidad monolítica” del populismo chavista, de la que tanto se ha ufanado. Estar de acuerdo con el diálogo e inclusive aceptar encontrarse con Guaidó y haber frenado las duras disposiciones contra el personal diplomático de Estados Unidos, son claras señales de algún tipo de presión interna –o dudas propias– que estaría sufriendo Maduro.

Venezuela se ha hundido en el caos debido a la escasez de alimentos y protestas consiguientes. La crisis provocó salidas masivas de más de cuatro millones de personas y una hiperinflación. A todo esto, los apoyos para Maduro son febles o de naturaleza discutible. En las Américas destacan Bolivia, Cuba y Nicaragua. Nuestro país tiene su sistema democrático en duda desde el desconocimiento de la voluntad popular manifestada en el referendo del 21 de febrero de 2016. El régimen de Daniel Ortega, en Nicaragua, ha violado derechos humanos y reprime duramente cualquier oposición. Y en Cuba, la dictadura comunista prosigue sin pausa, pese a cambios de guardia y toques cosméticos.

En la comunidad mundial, Rusia y China apoyan a Maduro, pero es sabido que esos estados no se caracterizan por ostentar un régimen democrático conforme con pautas universalmente establecidas. En ambos países, el poder político se ejerce mediante clarísimos autoritarismos; no son el mejor ejemplo a seguir.

En cambio, la reconocida comunidad democrática internacional –de forma abrumadora– repudia la ilegítima elección de Maduro, apoya a Guaidó y solicita elecciones libres supervisadas. Es una petición razonable. Si tan seguro está Maduro del apoyo popular, no debería negarse y de esa manera conciliar y armonizar, en lugar de proseguir con una brutal represión que castiga a quienes protestan en defensa de la libertad. Además, el apoyo de las Fuerzas Armadas no es un cheque en blanco, se sabe que hay fricciones internas entre la oficialidad, más allá de las prebendas que altos jefes recibieron como ‘recompensa’ por su apoyo.

Son tiempos de cambio, queremos que sean tiempos de paz. Ojalá la hermana Venezuela alcance un acuerdo interno de interés nacional y con sentido patriótico.

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