Opinión

Ebrios y sobrios al volante

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12 de agosto de 2017, 4:00 AM
12 de agosto de 2017, 4:00 AM

La imprudencia, el consumo de alcohol y la falta de respeto a las normas de tránsito son señaladas como las causas principales que inciden en los altos índices de los accidentes viales con saldos fatales en Santa Cruz. A los dos primeros factores se atribuye el 90% de estos hechos lamentables y un 60% se registra en las carreteras que vinculan la capital ñuflense con las provincias y otras regiones del país, mientras que el 40% ocurre en calles y avenidas cruceñas.

Según un trabajo de investigación realizado hace poco por EL DEBER, la cantidad de fallecidos en hechos de tránsito en el departamento superaba el medio centenar cumplido el primer semestre del año, mientras que el Organismo Operativo de Tránsito dispuso la suspensión temporal de 600 licencias a personas que fueron sorprendidas conduciendo bajo influencia alcohólica. Sin embargo, una cantidad infinitamente superior a la de los ebrios al volante corresponde a los 'sobrios', que sin haber consumido una gota de alcohol, con una conducción irresponsable y peligrosa de sus motorizados, atropellan impunemente, una y otra vez, las normas de tránsito más elementales y se convierten en protagonistas de graves  accidentes. 

La presencia de estos conductores desaprensivos es fácil de detectar, principalmente, en los servicios del transporte público donde han proliferado, como hongos, los taxis y trufis que, en su recorrido desordenado por la ciudad y en ausencia de controles permanentes, cometen todo tipo de infracciones. Además de agudizar el caos vehicular, estos choferes, que exhiben su irresponsabilidad e inexperiencia, ponen en riesgo la vida de sus pasajeros con paradas súbitas en cualquier lugar o conduciendo con exceso de velocidad y violentando las reglas que deben observarse para una circulación segura. En este sentido, es necesario que se ponga un tope a la concesión de nuevas líneas para el transporte público y que la obtención de licencias de conducir para un sector tan cuestionado no sea un mero trámite en las oficinas de Tránsito. Por el contrario, el solicitante debería ser sometido a las pruebas más exigentes de aptitudes y conocimientos para un conductor.

Hace falta la implementación de estas medidas para acompañar el 'plan de movilidad urbana' que impulsa el municipio junto al acondicionamiento de vías en procura de mejorar la circulación vehicular que, en las condiciones actuales, representa un muy grave problema en la urbe cruceña. 

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