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Economía sin Respirador

26 de abril de 2020, 3:00 AM
26 de abril de 2020, 3:00 AM

Las recientes medidas adicionales adoptadas por el gobierno boliviano destinadas a paliar los efectos de la pandemia están abocadas a evitar la contracción de la demanda interna incrementando el gasto público a través de bonos y subsidios a más de nueve millones de personas que carecen de ingresos formales, entre ellos estudiantes, desempleados, informales, personas de la tercera edad, discapacitados y otros. 

Según el Ministerio de Economía se destinará 570 millones de dólares para sustentar el consumo de una población que estará más de 45 días bajo régimen de enclaustramiento domiciliario al haberse extendido la cuarentena hasta fin del mes de abril. La medida, además de única en la historia del país por el monto y la cantidad de población beneficiada, es también única al otorgarse por una sola vez de forma extraordinaria. 

El sector formal de la economía representado a través de las organizaciones empresariales no solo ha aplaudido estas medidas de ayuda a la población, sino que las ha planteado al mismo gobierno, como parte del conjunto de medidas de reactivación a ser aplicadas durante y después de la crisis sanitaria que sabemos no ha alcanzado su pico más alto de propagación y daño. 

Esta subvención que será destinada al gasto en la alimentación y salud tiene un doble efecto positivo, primero sobre la seguridad ciudadana al prevenir desbordes y saqueos y segundo mantener a los sectores productivos de alimentos, salud y de servicios básicos funcionando, aun a pesar de problemas serios en sus cadenas de suministros.

Esta crisis debemos verla como una mesa de cuatro patas donde todas contribuyen de igual manera al equilibrio de la base, unas con mayor grado de urgencia que otras pero al final todas importantes. La más urgente sin duda es la sanitaria a la cual creemos se ha respondido con prontitud y con las medidas adecuadas de parte de las autoridades competentes, la segunda está referida a la seguridad alimentaria de toda la población manteniendo parte del consumo interno para satisfacer las necesidades mínimas de alimentación, salud y servicios básicos lo cual se ha atendido con los bonos y subsidios.

La tercera pata esencial de la mesa es la sostenibilidad económica y financiera del sector formal, tanto público como privado, cuya responsabilidad son cerca de dos millones de empleos cuyos aportes sostienen buena parte de la liquidez del sistema financiero con 19 mil millones de dólares y además son fuente de financiamiento del mismo TGN. Lamentablemente creo que el gobierno no ha dimensionado a cabalidad la importancia de sostener y reactivar este sector formal a quien solo se ha destinado una línea de crédito que, en suma, podría llegar a 500 millones de dólares con plazo de 18 meses con seis meses de gracia para el pago de dos meses de planillas de sueldo de los trabajadores y otra línea de crédito para reactivar el empleo de 214 millones de dólares a tasa preferente por cinco años con un año de gracia. 

De hecho, ambas líneas no son ninguna concesión ventajosa, puesto que serán créditos con interés que afectaran el nivel de endeudamiento de empresas que ya confrontan amenazas de quiebra técnica, tampoco este financiamiento está acorde al requerimiento de las circunstancias y el daño causado a la economía boliviana que totalizará más de 60 días de paralización desde octubre del pasado año, cuyo daño se estima en al menos 3500 millones de dólares, que es el monto propuesto por el sector empresarial para financiar la reactivación.

Además se debe destacar que estas medidas financieras no contemplan la necesidad de refinanciar deudas ya contraídas que están entrando en mora producto de la crisis y tampoco se menciona nada sobre la deuda interna del Estado a empresas constructoras, de medicamentos y de servicios que las ha paralizado antes de la crisis.

La ultima pata de la mesa y no por ello menos importante son las medidas tributarias y de facilitación del comercio, que tienen que ver con las exenciones fiscales y ampliación de plazos de obligaciones impositivas, sobre las cuales se ha determinado diferimientos de pago por un periodo equivalente al de la cuarentena, sin ningún tipo de exención o excepción. 

En materia de facilitación del comercio se han mantenido funcionando las aduanas y las agencias del gobierno relacionadas al comercio exterior, sin embargo con ausencia de plataformas y medios digitales como la Ventanilla Unica de Comercio Exterior, la Certificación de Origen Digital y la digitalización plena del proceso de importación.

En suma, el aparato productivo del país y la economía están con grave infección viral y al parecer aún no se activan los servicios de emergencia. Esperamos que el problema no sea falta de terapistas y respiradores que seguro se necesitaran en caso de agravarse la situación, como es previsible.


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