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21 de agosto de 2023, 4:00 AM
21 de agosto de 2023, 4:00 AM

Por Ricardo V. Paz Ballivián

Se sabe que, generalmente, las primeras vueltas electorales presidenciales reflejan el voto positivo de los electores, es decir que allí la gente vota por afecto al candidato o candidata de su preferencia, independientemente de su valoración en relación a los demás candidatos. 

En cambio, para la segunda vuelta, gran parte de la ciudadanía, principalmente la que ya no tiene candidato o candidata en el balotaje, define su voto en contra de aquel candidato o candidata a quién considera el peligro o riesgo mayor. 

En las elecciones presidenciales atípicas de hoy, 20 de agosto de 2023, en Ecuador, resultaron favorecidos, mayoritariamente y pasarán a la segunda vuelta, la candidata Luisa González y el candidato Daniel Noboa.

De la primera se esperaba ese desempeño, pero Noboa surgió como un sorpresivo contendor, adelantándose a los demás candidatos, tres de ellos por lo menos, Topic, Sonnenholzner y Zurita, que aparecían con mejores opciones. Obviamente que esta elección, ya de origen accidentada por el hecho de ser convocada a raíz de la “muerte cruzada” decretada por el presidente Guillermo Lasso, resultaba de pronóstico muy incierto, sobre todo después del asesinato del candidato Fernando Villavicencio, a dos semanas de los comicios. 

Antes de este brutal acontecimiento, parecía que la candidata Luisa González, del partido del ex presidente Rafael Correa podía ganar la elección en primera vuelta obteniendo más del 40% de los votos y una distancia mayor al 10% que el segundo, debido a la insensata dispersión de las fuerzas políticas “anticorreístas”. Pero el asesinato cambió bruscamente el panorama electoral y la principal damnificada fue precisamente Luisa González, cuyos números en las encuestas cayeron hasta el nivel de presagiar la imposibilidad de su victoria en primera vuelta.

Lo que no se veía con claridad hasta hoy, es cuál del resto de candidatos iba a canalizar la solidaridad, el voto póstumo y la rabia de la gente ante la violencia cotidiana que había llegado al extremo de cobrar la vida de un candidato presidencial. En un inicio parecía que Jan Topic era el beneficiado, después que Zurita, el reemplazante de Villavicencio sería el que reciba el apoyo, hasta que recién en los últimos dos días se notó un ascenso de Noboa.

Con los resultados de hoy, Daniel Noboa queda posicionado como el candidato con mejores probabilidades para ser electo presidente el próximo 15 de octubre, cuando se realice la segunda vuelta. El correísmo, representado por Luisa González, tiene muy poco donde crecer, en cambio Noboa recibirá, casi con seguridad, el apoyo de la mayoría de los electores que hoy votaron por el resto de los candidatos, que tienen en común precisamente el “anticorreísmo”. 

La verdad es que Luisa González sólo tenía chance de ganar, si lograba vencer en primera vuelta y esa posibilidad se desvaneció en el momento en que Fernando Villavicencio fue asesinado. Debido al duro enfrentamiento que mantuvieron por años Correa y Villavicencio, mucha gente penalizó al expresidente, quitándole el apoyo a Luisa González. Ahora, como todos saben, el “anticorreísmo” en el Ecuador, así como el “antifujimorismo” en el Perú, es muy fuerte y aquello se reflejará con toda probabilidad en el ballotage. Claro, todo lo anterior en condiciones “normales”, que es precisamente lo que hoy día no existe en Ecuador. 

Por ahora sólo podemos felicitar la valentía y el espíritu democrático del pueblo ecuatoriano que, a pesar de la violencia y el terror, se volcó masivamente a las urnas. Es deseable que la campaña electoral de segunda vuelta que se avecina, no se convierta en un espacio de violencia y dolor, sino más bien sea el escenario de resolución pacífica de los conflictos, abriendo una nueva etapa de recuperación material y espiritual de nuestros hermanos ecuatorianos.

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