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20 de abril de 2017, 4:00 AM
20 de abril de 2017, 4:00 AM

Con demasiada frecuencia hablamos de la necesidad de educación en nuestro medio, aludiendo a la que se imparte en escuelas, colegios y universidades, pero muy pocas veces  a un otro plano de este campo, llámese educación social, educación ciudadana o urbanidad, que tiene que ver con nuestra vida cotidiana y de la que nadie quiere ocuparse. Es causa y efecto de nuestras quejas y protestas por la agresión a plazas, parques, jardines, calles o avenidas; por maltrato y desconsideración del transporte público a niños, personas ancianas o con capacidades diferentes; porque se rompen normas y reglas de cortesía al conducir vehículos públicos o privados; por el irrespeto a los vecinos y enfermos con música estridente o barullos de cualquier tipo; por la inmundicia en los mercados. Podríamos seguir con más ejemplos, pero estos bastan para ilustrar el flagelo de la ausencia progresiva de educación ciudadana. 

Si comparamos nuestra conducta colectiva con la de hace algunas décadas, vemos un doloroso  retroceso en buenas costumbres, porque el crecimiento de nuestras ciudades no ha sido acompañado con acciones eficaces que eviten la degradación y el envilecimiento de las conductas, que no es su natural precio, pues no existirían grandes ciudades del primer mundo con excelente conducta ciudadana sin necesidad de tener un policía al lado. Es una llamada de atención a instituciones públicas y ojalá privadas, para que asuman su responsabilidad en campañas masivas y sostenidas en radio y televisión que eduquen a la población, sustituyendo la propaganda, en vez de auspiciar novelas y espectáculos reñidos con los valores, que estimulan por imitación la ignorancia y hasta bajos instintos. 

Caso contrario, seguiremos caminando hacia el desastre, y la miopía de la autoridad no podrá entenderse sin pensar que le interesa mantener el caos y la ignorancia para someternos a sus designios, en vez de construir ciudadanía asertiva,  consciente, educada y responsable. Si no es así, que lo demuestren con los hechos. 

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