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3 de septiembre de 2017, 4:00 AM
3 de septiembre de 2017, 4:00 AM

Humberto Vázquez Machicado, gran intelectual e historiador cruceño publicó, en 1938, un folleto titulado Datos sobre el aporte de cruceño a la cultura boliviana. El opúsculo contiene la conferencia pronunciada, el 27 de marzo de ese mismo año, en el homenaje brindado por el Centro Oriental con motivo del CCCXIV aniversario de la fundación de Sucre en el salón de actos de la Universidad de San Francisco Xavier.

Vázquez Machicado, nació en Santa Cruz y falleció en La Paz, en 1904. Abogado de profesión cumplió funciones diplomáticas en Europa; el investigador Elías Blanco Mamani, anota en el diccionario cultural boliviano, que en 1927 fue nombrado canciller del Consulado General de Bolivia en Hamburgo, Alemania: “Esta especial circunstancia -anota Alcides Parejas Moreno- le permitió, además, el nombramiento de comisionado para realizar investigaciones sobre los títulos de Bolivia en el Chaco en los archivos de Berlín y Roma”. 

Luego consultaría los archivos de Sevilla, en España, para retornar a Bolivia en 1932, y formar filas en el Ejército boliviano para asistir a la Guerra del Chaco (1932-1935). Tras la contienda, fue nombrado secretario general de YPFB y luego fue parte de su directorio. Presidió la Comisión Demarcadora de Límites con el Brasil (1940-1947). Docente universitario. Director de la Biblioteca Central de la UMSA (1951-1957). Sus obras completas registran 291 trabajos entre libros, folletos y artículos. Miembro de la Academia Boliviana de la Lengua”.

Intelectuales de la talla de Mariano Baptista Gumucio y los historiadores José de Mesa y Teresa Gisbert han destacado su labor como investigador y como historiador. Yo fui muy amigo de su hijo Humberto Vázquez Viaña, que se destacó como investigador de la guerrilla del Che en Bolivia. Volviendo al folleto, de entre sus muchos análisis y aportes, tomamos uno de sus juicios, respecto de las ciencias sociales y la relación con su colega Gabriel René Moreno: “Nuestra América, siempre pendiente de las cosas de Europa, tomó también a su cargo las nuevas corrientes, pero ello apenas fue por una élite que conociendo idiomas podía tomar de primera mano sus fuentes de información y de estudio... La aplicación de tales doctrinas a los problemas sociológicos de la etnografía boliviana, aparece en su más alta expresión en el inimitable prosista e historiador cruceño don Gabriel René Moreno".

La intención de Vázquez Machicado es la de hacer un breve recuento de los nombres de las personas que divulgaron en Santa Cruz las corrientes ideológicas y filosóficas de principios de siglo 19 hasta finales del mismo, así como la reflexión que se creaba en el pequeño pueblo generadas por esas corrientes. Valga la oportunidad para afirmar que en Santa Cruz se ejercía la cualidad de filosofar ya desde esos años previos a la gesta emancipadora. Entre otros nombra a Basilio Cuéllar, Pedro José Toledo, Manuel María de Aguirre y Manuel María Caballero. Llegando a afirmar que muchos de ellos bebieron de las mismas fuentes enciclopédicas de Alcide D’Orbigny.

Cita a Gabriel René Moreno, que en el prólogo de la novela La Isla de Manuel María Caballero -una de las primeras novelas de Bolivia-, afirma que su autor “solía citar a Marco Aurelio”.  Algo que me llamó la atención es la fundación, el 24 de mayo de 1851, de la Sociedad Filética, “cuyo objeto era el repaso de las ciencias y letras y el estudio de las artes en cuanto tiendan a perfeccionar aquellas”. Vázquez destaca la influencia positiva de esta sociedad que en su artículo 11 establece: “que no es un centro de enseñanza sino un grupo de jóvenes que aprenden”. Nuestro prestigioso historiador subraya la “bella declaración de modestia que revela la índole misma del espíritu de sus fundadores que en nada desmerecían de los asistentes de los jardines de Académicos en la Grecia clásica”.

¿Por quiénes estaba integrada esta Sociedad?, que al decir de Vázquez Machicado ha sido un “hito en la cultura boliviana”, por: Manuel María Caballero, Ángel María Menacho, Julián Justiniano, Tristán Roca, Francisco Caballero, Ramón Menacho, Manuel Jiménez, Juan Calvimontes, Hilarión Nava y Fermín Marisalde. De los cuales siete eran cruceños. Vázquez termina con un consejo: “Cultivemos el espíritu, luchemos por la cultura como la más alta valorización de la vida humana y la más noble exaltación de la personalidad”. Con este breve ensayo Vázquez Machicado demuestra que el aporte cruceño al pensamiento nacional data de los primeros años del nacimiento de la República y continúa hasta hoy en día. 

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