Opinión

El aporte de los japoneses al desarrollo

El Deber 22/8/2018 04:00

Escucha esta nota aquí

La colonia japonesa en Bolivia celebra 110 años desde que el primer ciudadano procedente de Okinawa llegó al país para sembrar una de las semillas de integración social y cultural más importantes de nuestra historia.

Más allá de los avatares propios de vivir en otras latitudes y fieles a una cultura milenaria, los japoneses han levantado un conjunto de emprendimientos urbanos y productivos que son ejemplo para todo el mundo. Las comunidades de Okinawa y San Juan, en el departamento de Santa Cruz, son parte de este proceso rico y positivo para todos los bolivianos. Los antecedentes señalan que la mayor ola migratoria llegó después de la II Guerra Mundial aprovechando un programa especial impulsado por la Reforma Agraria durante el Gobierno de Víctor Paz Estenssoro en los años 50 del siglo pasado.

Hoy, los frutos están a la vista. Okinawa es la capital triguera de Bolivia, generando la producción más importante de este cereal que, por ahora, es deficitario en el país.

Por su parte, San Juan es el centro de producción de huevos más grande del territorio boliviano, un orgullo para el Oriente Integrado. Arroz, soya, algodón y ganado son parte las producciones impulsadas por japoneses que, junto a los bolivianos, apuntalan el desarrollo agrícola y ganadero de Bolivia.

En Okinawa también se encuentra el centro de genética bovina para la exportación que se ha transformado en un puntal para la producción pecuaria en América del Sur. El conocimiento milenario del país asiático se ha enlazado en décadas de trabajo con los saberes propios de los pueblos bolivianos en beneficio del país en su conjunto.

Por todos estos motivos, el Festival de la Buena Cosecha es la expresión de la presencia japonesa en la tierra cruceña con un destacado desfile de bailes, teatro y gastronomía para el deleite de propios y extraños. Estos antecedentes señalan con claridad el aporte promisorio de los japoneses y confirman la vocación de Bolivia abierta a migraciones.

Estas movilizaciones humanas, muchas veces motivadas por la guerra, las persecuciones y la pobreza, son fundamentales para el desarrollo de los pueblos. Saludamos la histórica llegada de los japoneses al territorio boliviano y mucho más aplaudimos su integración social y cultural con los bolivianos, generando una fusión única y diversa que es orgullo para todos.

Comentarios