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El arte de vivir en modo Cooperativo

Bolivia comienza por mí 14/12/2019 03:00

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Por: Roque Pedraza Castro - Psicoterapeuta

Los humanos somos seres sociales por naturaleza, esto se evidencia, por ejemplo, en que después de nacer, tardamos varios años en valernos por nosotros mismos a diferencia de la mayoría de los animales. Somos los seres más desarrollados del planeta, por nuestras capacidades y destrezas, pero somos tan vulnerables que necesitamos de los otros para sobrevivir desde el inicio de la vida.

Estamos diseñados para construir vínculos, y son precisamente estos vínculos los que nos permiten - entre otras cosas - construir una personalidad sana y madura. Sin embargo, en distintos momentos de nuestro proceso de socialización, aprendimos actitudes marcadamente competitivas que nos llevaron a emitir conductas agresivas y desleales con los demás.

En diversos escenarios como la educación y las empresas, todavía se privilegia la capacidad de cada individuo de producir y lograr por sí mismo las tareas que se le asignan. De esta manera nos resultó sencillo aprender a competir; por ejemplo, en los colegios inventaron cosas como “el cuadro de honor”, en las empresas consiguieron instalar “el trabajador del mes”, ambas iniciativas surgen como forma de premiar el desempeño individual de cada uno, lo cual no está mal. El problema es que esto nos lleva a una gran contradicción: quieren que trabajemos cooperándonos, pero nos acostumbraron a competir entre nosotros por quién es el mejor.

Quizás esto permitió que, durante mucho tiempo, nos hayamos dedicado a esperar la aparición de salvadores o mesías que surjan como respuesta ante los distintos momentos de crisis. Nos acostumbramos a buscar personas que, con sus capacidades extraordinarias y sus actitudes heroicas, tomen la rienda de la situación y la transformen para el bien de todos, buscamos caudillos.

Sin embargo, fue en medio de estas crisis que nos hemos dado cuenta de lo mucho que podemos lograr en cooperación con los demás. Hemos descubierto que somos nosotros, el pueblo, quienes de forma organizada podemos decidir sobre nuestro destino sin esperar a que alguien nos lo defina. Hemos aprendido que ninguno es tan importante como todos nosotros juntos. Hemos sabido cómo superar la lógica competitiva con la que crecimos, y aunque aún nos falta mucho por recorrer, estamos aprendiendo el arte de vivir en modo cooperativo.