¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Clasificados

El cálculo de los candidatos

Domingo, 18 de mayo de 2025 a las 00:00

Con algunas sorpresas y algunos sobresaltos, se va conociendo a los binomios que terciarán en las elecciones nacionales del 17 de agosto. Hasta el momento, la fragmentación es una de las palabras clave para entender el proceso; tanto en el bloque liberal, que apunta a dar un golpe de timón a la manera en que se ha gobernado, como en el espacio oficialista, hasta ahora dividido en dos partidos políticos que se desprenden del Movimiento Al Socialismo y que aún pueden ser tres si es que Evo Morales logra ser candidato o si tiene la sigla para impulsar a un tercer postulante de este sector. Queda claro que los rostros conocidos buscan complementarse con gente joven y que se muestra exitosa. Y también es evidente que en todos los casos se pretende hacer un guiño a Santa Cruz, donde está un tercio del electorado.


Lo que no se puede perder de vista es que, detrás de cada movimiento en el ajedrez del poder, hay hilos ocultos que pocas veces salen a la luz. No hay espacio para la ingenuidad.


En la oposición se postulan Samuel Doria Medina, Jorge Quiroga, Rodrigo Paz, Jaime Dunn y Manfred Reyes Villa, que se ha mantenido en silencio en los últimos días y cuyo peso electoral se ve bastante disminuido, comparado con el primer momento en que hizo conocer su aspiración presidencial. En el oficialismo van Carlos Eduardo Del Castillo y Andrónico Rodríguez (por el momento). Durante la última semana creció la impresión de unidad de los populistas del gobierno, pero se evidencia que no lograron acuerdos. Sin embargo, aún quedan algunas horas para el cierre de postulaciones y no se descartan las sorpresas: que se baje alguno de los aspirantes a presidente o que se produzcan fusiones sorpresivas.


El mayor de los candidatos es Manfred Reyes Villa, que tiene una larga trayectoria en la política boliviana. Con 70 años es alcalde de Cochabamba, ya fue candidato a presidente y también prefecto cochabambino. Samuel Doria Medina tiene 66 años, es empresario exitoso y tiene una larga data de candidaturas a la Presidencia y Vicepresidencia de Bolivia. Jorge Quiroga tiene 65 años, fue presidente y también candidato en casi todas las últimas elecciones. Rodrigo Paz, ex alcalde y actual senador, tiene 57 años; mientras que Jaime Dunn tiene 56. Al frente están Eduardo Del Castillo y Andrónico Rodríguez, ambos cumplirán 37 años este 2025. Salvo Dunn, ninguno es nuevo en la política y todos tienen claroscuros en su trayectoria.


Quiroga y Paz Pereira optaron por vicepresidenciables jóvenes: Juan Pablo Velasco, tiene 38 años y es empresario creador de startups de tanto éxito como polémicas en la generación de empleo. Es cruceño y su lugar de nacimiento marca el territorio donde Quiroga pretende ganar de manera contundente para llegar a la Presidencia. Sebastián Careaga, el acompañante de Rodrigo Paz, tiene 31 años y es empresario de la minería, industria, sector inmobiliario y agrícola. Lo presentan como exitoso emprendedor. Su fuerte está en Potosí, donde lidera a los privados de ese departamento y es hijo de un político que perteneció al MAS y que tiene estructura social en el sur del país. En el caso de Samuel, después de la polémica con las ‘listas negras’, supuestamente impuestas por Luis Fernando Camacho, optó por designar como su acompañante al que era su jefe de campaña, José Luis Lupo, de 65 años, ex ministro en varias carteras y uno de los protagonistas del perdón de la deuda externa boliviana en la década de los 90, además de funcionario de organismos internacionales. 


En cambio, los descendientes del MAS tienen otra lógica. El ahora ministro de Gobierno, Carlos Eduardo Del Castillo, irá acompañado de Milán Berna, dirigente campesino de La Paz. Ambos fueron designados por la jefatura nacional de este partido, que desde hace un tiempo tiene fricciones con Luis Arce, que declinó su aspiración a la reelección. Esta definición no se da en una taza de leche, ya que hay pugnas internas por espacios de poder y se enfrenta además a una gran cantidad de empleados públicos del Gobierno que ya están haciendo campaña por Andrónico Rodríguez, que irá con el Movimiento Tercer Sistema y que se ha aliado a exmasistas que se reivindican de izquierda. En este mismo partido está el cruceño Mario Cronenbold, que ha sido alcalde de Warnes, es empresario y fue aspirante a gobernador de esta región. Ahora es quien más suena como compañero de fórmula de Rodríguez.


Vistos los perfiles de los candidatos a presidente y vicepresidente hay que sacar conclusiones. En primer lugar, importa el peso del electorado cruceño, que no es lo mismo que protagonismo político cruceño, ya que la institucionalidad, el sector privado y políticos de esta región rápidamente se fueron acomodando en las filas de Tuto Quiroga y de Samuel Doria Medina. Pugnan por ocupar espacios en las listas de parlamentarios y en algún caso a la vicepresidencia. Éste es un factor a analizar porque hay que responder el cuestionamiento de si al cruceño no le interesa el liderazgo político o no sabe cómo lograrlo en un ámbito dominado por protagonistas del occidente. Desde La Paz creen que los cruceños no tienen una mirada nacional, pero esa mirada es injusta, más si se toma en cuenta que desde esta región emergieron revoluciones que arrancaron cambios al centralismo.  


El único candidato cruceño es Carlos Eduardo Del Castillo, pero no porque al MAS le interese darle valor a los habitantes de esta tierra, sino por simple cálculo; se necesitaba un candidato diferente a Luis Arce y el primero en la fila era el que fue nombrado. No se puede olvidar que el Ministerio de Gobierno, a la cabeza de Del Castillo, fue el que reprimió duramente a los cruceños en las movilizaciones posteriores a la captura del gobernador Camacho; entonces resultará poco creíble cuando en campaña se muestre cruceño como el que más.


La bandera a cuadros bajará mañana lunes y comenzará una campaña cruenta. Por un lado, para mostrarse como el más capaz de salvar a Bolivia de la crisis económica; pero, a la vez, será un tiempo de guerra sucia, de posverdad y de mentiras a través de las redes sociales. También será un periodo de alta conflictividad, que ya comenzó, y de bastante incertidumbre económica. Habrá que respirar profundo y ajustarse los cinturones. Aún quedan más de cinco meses hasta el cambio de gobierno.

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones: