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Hoy en día se habla mucho sobre reciclaje, cuidado del medio ambiente, reducción de residuos, sostenibilidad ¿pero todo este marketing verde es realmente una moda o una necesidad? ¿Por qué de golpe vemos que esta palabra cada vez toma más fuerza?, ¿por qué vemos campañas “verdes” por todos lados? Si bien los Objetivos de Desarrollo Sostenible han venido a marcarnos el norte en cuanto a acciones concretas que involucra un real compromiso para poder llevar adelante la agenda, todos somos conscientes que ya no queda mucho tiempo para poder cumplirlos ya que involucra un real compromiso y acciones contundentes y efectivas.

Cuando pensamos en sostenibilidad pensamos en el futuro, cuidando el presente de las futuras generaciones, actualidad en la cual, cada vez las mujeres están teniendo un rol más protagónico en las empresas, buscando el equilibrio y tomando en serio el papel esencial que desempeña la mujer en cuanto a cuidados y protección de ecosistemas frágiles, la capacidad de las familias para sobrevivir a los desastres naturales y la gestión justa, eficiente y sostenible de los recursos naturales, lo cual de similar manera se puede ver reflejado en empresas que están al mando de mujeres que están siendo parte de este cambio de conciencia.

Es importante tener en cuenta que el capital natural de un país es un término para referirse al inventario de recursos naturales renovables y no renovables (por ejemplo, plantas, animales, aire, agua, suelo, minerales) que, combinados, proveen beneficios a las personas. Típicamente, en una economía estable y/o en crecimiento, cada día son más la cantidad de productos que salen al mercado y se ponen a disposición de los consumidores y que estos, gracias al incremento general de los ingresos y las mejoras en la situación económica, adquieren, utilizan y/o desechan. Esta situación motiva a múltiples empresas de producción, transporte y comercialización a lo largo del proceso productivo a consumir mayores cantidades de energía, combustibles y materias primas vinculadas con las fases de producción, transporte y utilización, que a su vez se traducirán en un mayor volumen de residuos, sea durante su fase de utilización que al final de la vida útil de los productos o servicios y que actualmente está generando un fuerte impacto ambiental tanto a nivel local como a nivel global.

Alrededor del mundo, muchas empresas llevan décadas tratando de contrarrestar el efecto negativo sobre el ambiente de sus productos y/o servicios, algunas de ellas a través de sistemas de gestión ambiental, otras incorporando elementos del ecodiseño y eco-innovación en sus productos y servicios. A las empresas tradicionales se les viene el reto organizacional que demanda la modificación de sus estructuras de gestión hacia organizaciones que avancen con la tendencia “verde”.

Es fundamental la necesidad de entrelazar la necesidad de mejorar nuestro bienestar material, los estilos de vida y consumos asociados con la protección del ambiente haciendo esto necesario el introducir un cambio en la forma en que se conciben y diseñan los productos y servicios que consumimos, buscando que los nuevos emprendimientos deban contar con este capital natural.

Las propuestas metodológicas de ecodiseño y más aún la eco-innovación deben de implementarse desde la perspectiva empresarial/corporativa, donde la mejora ambiental del producto y/o proceso que se dé a través de las propias funciones de la gestión empresarial, que debe realizarse en todos los aspectos y niveles para obtener ventajas competitivas que permitan expandir el mercado de la empresa, mejorar sus beneficios económicos, la calidad de vida de sus colaboradores y lograr el desarrollo sostenible.

Es indiscutible que para iniciar un proceso de cambio tan fuerte en los procesos productivos se debe trabajar sobre dos ejes principales antes de toda implantación o adopción de un nuevo modelo o metodología, a saber: 1) la estructura organizacional de la empresa y 2) el factor humano; todo esto partiendo de la necesidad de cambiar para lograr, más que el desarrollo empresarial, la ventaja competitiva que toda empresa debe buscar. Y también se debe cambiar la infraestructura de producción, que es lo más difícil y caro.

La sostenibilidad engloba más innovación, ya que la sostenibilidad involucra un impacto ambiental, social y económico positivo, y sobre todo un cambio real de conciencia.

Podrá haber muchas cumbres mundiales, Objetivos, planes, etc. Pero si no hay acción todo será en vano.

Apuntemos a ser consumidores y productores conscientes buscando la armonía con la naturaleza.

Evelyn Antelo / Fundación iguales





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