Opinión

El carácter extorsivo de las seudonormas

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30 de marzo de 2017, 4:00 AM
30 de marzo de 2017, 4:00 AM

Los habitantes de esta ciudad estamos acostumbrados a ver que autoridades policiales controlen en las noches que los conductores de vehículos estén libres de alcohol en la sangre, es decir, que estén con las condiciones físicas y mentales óptimas para asumir la responsabilidad de conducir un automóvil. En principio esto es deseable y necesario. El irresponsable que conduce un motorizado ebrio merece las más duras sanciones legales y el mayor de los repudios civiles, porque atenta contra su vida y contra la vida de su prójimo. Un conductor ebrio es un potencial asesino, alguien que puede marcar de por vida a una familia y el futuro de sus miembros por una burda irresponsabilidad.

No obstante, la Policía con frecuencia lleva adelante controles sin los instrumentos adecuados y somete a la población –y sobre todo a ellos mismos– a una humillación innecesaria (la famosa soplada en la cara). De igual forma, las autoridades están acostumbradas a repetir hasta el cansancio –y la gente, a aceptar– que la ley boliviana sobre el consumo de alcohol y conducción dice ‘tolerancia cero’. Eso es absolutamente falso. Desde 2012 rige el Decreto Supremo 1347, que en su art. 14 establece que el conductor de un vehículo puede tener hasta 0,50 grados de alcohol en cada 1.000 ml de sangre. Asimismo, previo a este decreto tampoco regía la famosa y extorsiva regla de tolerancia cero. Si el conductor se encontraba en ese margen de alcohol en la sangre, no se lo multaba ni se lo detenía, sino que solo se le pedía que otra persona conduzca el vehículo. 

Es de suma importancia que la gente sea responsable si es que va a ingerir bebidas alcohólicas y estará al frente de un automóvil. Pero es igualmente importante que nuestras autoridades no se inventen normativas para extorsionar a la gente y crear un ambiente de desconfianza entre el ciudadano y sus instituciones. La famosa tolerancia cero es un sinsentido, porque la pasta dental, el enjuague bucal, un chicle o un medicamento puede generar un índice positivo mínimo en el test de alcoholemia. Además, el disfrute de una cerveza o una copa de vino puede caber perfectamente en los márgenes permitidos y estar libre de cualquier tipo de sanción. ¡Ya basta de tanta extorsión y abuso! Si nuestras autoridades no conocen o fingen no conocer la verdadera norma, es tarea del ciudadano recordársela, pero también interiorizarla y practicarla. Primero, para no ser un infractor y un irresponsable; segundo, para no ser víctima de alguien que se aprovecha del poder que le brinda un uniforme. Por mi parte, yo elijo tener la norma impresa conmigo y no descarto adquirir un alcoholímetro 

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