28 de diciembre de 2023, 4:09 AM
28 de diciembre de 2023, 4:09 AM

Un 2024 difícil y una falta de claridad respecto a las acciones gubernamentales para enfrentarlo es lo que observan los empresarios privados aglutinados en la Cámara de Industria y Comercio (Cainco) y en la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia. Ambas instituciones coincidieron en varias preocupaciones durante la presentación de sus mensajes de fin de año. Y esa es la cara que no se muestra en los mensajes del presidente Luis Arce y de los ministros del área económica.

Como resumen del año que acaba, los empresarios identifican que la economía ha sido afectada por la falta de dólares, el encarecimiento de los costos de producción; el contrabando y la falta de eficacia para combatirlo; la informalidad; las bajas calificaciones crediticias internacionales al país; la excesiva fiscalización al sector privado, entre otros problemas.

En lo político, ambas instituciones observan que la confrontación y los bloqueos han afectado a la economía nacional. Las críticas van para el Movimiento Al Socialismo y también para los partidos de la oposición. A los primeros porque creen que la política le ganó a la gestión y la ideología pudo más que las acciones para mejorar al país. A los segundos, porque creen que juegan a sus propios intereses antes que construir consensos.

Desde la Confederación de Empresarios critican el excesivo exitismo del Gobierno versus el pesimismo de otros sectores. No refutan que Bolivia tiene las menores tasas de inflación y de desempleo, pero hablan del costo que esto significa para el país y de la emergencia laboral que hay por la precarización del empleo.

No obstante, la Confederación de Empresarios Privados saluda la apertura de espacios de diálogo entre el sector privado y el Gobierno; mientras que la Cainco cree que los privados fueron convocados solamente para la foto, sin que se planteen soluciones y apoyos de fondo para la producción.

En lo que sí coinciden es en la falta de señales para mejorar la situación actual. Cainco no ve cómo, de manera objetiva, se conseguirá los dólares que se necesitan para comprar combustibles y otros insumos. A su vez, los empresarios del país consideran que los problemas pueden superarnos si no se toman medidas oportunas. En este caso demanda mayor firmeza al Gobierno, pero siempre en el marco del respeto a la democracia.

Las posturas de los privados son contundentes y se hacen en las postrimerías del peor año para las Reservas Internacionales Netas; la gestión en la que desapareció un banco importante, cuando escasearon los dólares sin solución hasta la fecha. También ha sido una gestión con la informalidad creciente en la economía y un contrabando que va ahogando a la industria nacional y que no se combate con determinación ni en las fronteras ni en las ciudades.

Nada es definitivo ni irremediable, siempre que el Gobierno nacional sea capaz de escuchar la voz de quienes más producen en el país. Si, finalmente, se puede atender las propuestas y establecer nexos que permitan salir del momento difícil de la economía. El exitismo desgasta la imagen del presidente que había construido su prestigio como un buen ministro de Economía en los tiempos de bonanza.

Está claro que no todo es macroeconomía, que los indicadores de empleo e inflación no hacen el día a día de los bolivianos que sienten cada vez menos liquidez en sus bolsillos.

Ante la caída de los hidrocarburos y la lentitud de arranque de la explotación del litio, hay que potenciar la manufactura y el sector no tradicional, que es donde miles de empresarios pueden aportar.

Más allá de la ideología, hay casi 12 millones de bolivianos que quieren vivir bien. El Gobierno puede dar un golpe de timón, mancomunar esfuerzos y garantizar que el 2024 y el 2025 serán mejores que este año que se va.