Opinión

El cocaducto tarijeño

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20 de abril de 2017, 4:00 AM
20 de abril de 2017, 4:00 AM

El gasoducto que lleva gas tarijeño a Argentina y a Brasil tiene demasiados altibajos, en volúmenes y precios, tan extremos que el índice de precios de exportación cayó un 68% entre 2010 y 2016. Eso sin contar los recortes que hace el Gobierno al departamento porque sí, porque no, por si acaso y por lo que pudiera pasar, con la ventaja de que las autoridades tarijeñas no protestan, por cálculo político. Aparte del ‘recorte’ por el cual un gobernador masista, que había obtenido el 4% de los votos y estuvo en el cargo durante siete años, dejó al departamento en la cochina calle. Las autoridades locales callaron sobre este caso, también por cálculo político. No se sabe si de esto se habla abiertamente, pero ocurre que Tarija se ha convertido en el ‘hub’, es decir, el centro de distribución, no del gas, sino de la coca, lo que deja al departamento por lo menos con una fuente segura, garantizada, de ingresos.

Dicen las estadísticas oficiales del gobierno del MAS, es decir el Gobierno boliviano más vinculado con la producción de la coca en toda la historia del país, que Tarija es la plataforma de lanzamiento de la hoja de exportación. No produce coca, pero tiene el monopolio en la exportación. Las cifras son impresionantes: de las 1.479 toneladas de hojas de coca que se destinan a la exportación, un total de 1.375 van a Tarija. Lo dice el informe del propio Gobierno del presidente Evo Morales. Es decir, Tarija ve pasar por su territorio casi el 94% de la coca que sale hacia Argentina. Una dependencia tan grande como la que tiene Venezuela respecto del petróleo. 

El gasoducto se estará secando, pero Tarija ve pasar también por su territorio el mayor volumen de ropa usada que se haya encaminado jamás hacia Argentina. En este caso, el ‘hub’ está en Oruro y allí se clasifica la ropa, de tal modo que la más fina, la de marca, es separada para que vaya hacia Argentina, donde los compradores son más exigentes. Y esa ropa pasa, inevitablemente, por Tarija. Quizá hay que ver las cosas desde su ángulo positivo. Se acaba el gas tarijeño, pero el departamento de Moto Méndez tiene otras vocaciones que el Gobierno del ‘proceso de cambio’ le ha otorgado. Salvo que quieras seguir y seguir con el aburrido gas. 

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