Opinión

El compromiso por la cultura

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8 de abril de 2017, 4:00 AM
8 de abril de 2017, 4:00 AM

Si afirmáramos que la cultura siempre ha sido el área menos atendida por la administración pública no sería nada nuevo. Sea cual sea el nivel de Gobierno, así como las circunstancias históricas, sociales y económicas, la actividad cultural nunca ha sido un tema de interés para los políticos en nuestro país. Los insignificantes presupuestos que se le destinan y la poca seriedad con la que se encara el manejo de las instituciones son el mejor ejemplo de ello. 


Las crisis institucionales no son solo producto de crisis pasadas o de alguna energía maligna que se pasea por los pasillos de viejos edificios patrimoniales. Muchas veces tiene que ver con  la decisión de colocar al frente a personas que no son idóneas para los cargos y de anteponer los colores políticos e intereses personales al mérito y a la capacidad de hacer gestión cultural. Y en este último aspecto también pecan los que manejan las instituciones privadas de forma irresponsable, los que solo buscan beneficios económicos. 


Afortunadamente, existen y siempre han existido personas que saben que la actividad cultural edifica, restituye y dignifica. Son ellas, las que, sin egoísmos y con vocación de servicio, ayudan a empujar el carro del progreso utilizando las herramientas adecuadas, las que privilegian el desarrollo humano antes que el material, las que con creatividad y entusiasmo logran sortear los obstáculos que la burocracia o la indiferencia les ponen en el camino. Esas son las indispensables.


Sin duda que lo son, porque el verdadero compromiso por la cultura (ya sea actividad artística,  cultura de los pueblos, folclore, identidad o como quieran llamarla) es el que se ve en los hechos y no en los discursos 

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