Opinión

El compromiso que falta

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20 de octubre de 2017, 4:00 AM
20 de octubre de 2017, 4:00 AM

Desde nuestra ciudad fue impulsado el lanzamiento de la 'marca país' para promocionar el potencial boliviano ante el mundo. En similar iniciativa coincidieron, hace algunos años, el municipio y la gobernación con la 'marca' Santa Cruz de la Sierra. En el primer caso como "ciudad que enamora" y en el segundo con el sugerente eslogan de "ni te imaginás' como para tentar al forastero, turista o inversor a venir por estos lares para comprobar ‘in situ’ de qué se trata.  

No hace mucho comentamos que, por supuesto, la urbe ñuflense es capaz de atraer y 'enamorar' a sus visitantes porque tiene los atributos para conseguirlo, como su clima, la actitud positiva de su gente, la infraestructura hotelera, la oferta de servicios casi a la altura de cualquier ciudad del mundo y la calidad humana de las relaciones interpersonales, entre otros aspectos destacables. No obstante habrá que convenir que es difícil enamorarse de una ciudad con muchas de sus vías en mal estado, con obras inconclusas o mal ejecutadas, con fachadas pintarrajeadas o aceras sin nivelar. O a la que aquejan la inseguridad ciudadana, el caos vehicular, la ocupación arbitraria de espacios públicos o el desorden y la suciedad en los mercados. Tales problemas tienen que ver, en buena medida, con el acelerado y descontrolado crecimiento de la ciudad y con  la necesidad de gestiones que interpreten adecuadamente los cambios que viene experimentando.

Santa Cruz de la Sierra sería una mejor ciudad con un cambio radical de actitud que modifique y elimine los malos hábitos que practican muchos ciudadanos guiados por incomprensibles desafectos hacia la urbe abierta y generosa. Gente que ensucia la ciudad en vez de ayudar a mantenerla limpia, que viola las normas de tránsito o que no respeta a su vecino desvela el mal comportamiento urbano cruceño. Este tipo de conducta tiene que ver con una muy poco desarrollada ‘cultura ciudadana’ que hasta no hace mucho registraba nota de aplazo con una calificación de 36 puntos sobre 100 entre los habitantes de la capital cruceña, de acuerdo con la medición de más de una decena de hábitos de un estudio de consultoría encomendado por la denominada Revolución Jigote. La lista de desmanes y abusos la engrosan los gremiales que desbordan mercados y se apoderan de espacios públicos, a la par de transportistas que congestionan calles y avenidas circulando como mejor les parece. Lo hacen desacatando el principio de autoridad y las normas que garantizan una convivencia civilizada. 

En torno a esta problemática  debe  estimularse el desarrollo de la ‘cultura ciudadana’ con políticas públicas y más campañas de concienciación. Hace falta un compromiso con la ciudad de todos quienes la habitan y que, de viva voz, le proclaman sus querencias profundas. Un compromiso que sea de cumplimiento ineludible y permanente para volverla más cálida, atractiva y acogedora. Santa Cruz de la Sierra se lo merece.

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