Opinión

El Covid-19 podría destruir la economía nacional

20 de abril de 2020, 3:00 AM
20 de abril de 2020, 3:00 AM

La presente crisis generada por el coronavirus Covid-19 podría destruir el tejido empresarial (formal e informal), y los ingresos y empleos que generan las diferentes actividades productivas. Sin duda no somos inmunes ni estamos blindados a los shocks y daños colaterales del coronavirus. Tendremos uno de los shocks macroeconómicos negativos más grandes de nuestra historia.

La cuarentena y demás restricciones decretadas por el Gobierno nacional, con el objetivo de precautelar la vida y aplanar la curva de contagio, a la par de ganar tiempo para incrementar las capacidades del sistema de salud, lo que están haciendo es limitar la actividad humana y, al restringirse esa acción, se restringe el PIB, es decir, la producción de bienes y servicios.

Bolivia está sufriendo múltiples shocks combinados. Por un lado, el derivado por el sector externo: exportaciones de bienes y servicios, inversiones y remesas de los trabajadores del exterior. Igualmente, el gasto de consumo de los hogares, las empresas y el Gobierno se encuentran constreñidos por la reducción de ingresos provenientes del sector externo y también interno. A la par, las expectativas económicas altamente negativas por la incertidumbre del Covid-19 y la crisis global que han derrumbado los precios internacionales de las materias primas, ha reducido el consumo y la producción.

Se estima un decrecimiento del PIB del país en torno al -3%, en 2020. El valor total de las exportaciones también se reduciría alrededor del 25%; la Inversión Extranjera Directa (IED) caería en aproximadamente un 30% y las remesas se desplomarían casi un 50%. Finalmente, los ingresos por hidrocarburos podrían reducirse hasta un 45%, un panorama real y desalentador para las familias y empresas. 

A escala sectorial, todas las actividades económicas en mayor o menor grado estarían afectadas. Se identifican tres grandes sectores altamente expuestos a quiebras financieras y cierres definitivos: la industria manufacturera (excluyendo los vinculados a la provisión y producción de alimentos y bebidas); los servicios empresariales y sociales, construcción, transportes, comercio al por mayor y menor (excepto los asociados a la salud, financieros, seguros, telecomunicaciones y servicios básicos); y las exportaciones (gas y agroindustria).

Es imperativo salvaguardar los ingresos y empleos de los bolivianos. Para ello, debemos recurrir a más y mejores medidas económicas convencionales y no convencionales respaldados por fuertes estímulos monetarios y fiscales.

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