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El daño a Cotas es mayor que el robo millonario

Editorial El Deber 17/2/2020 03:00

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Pasaron 14 meses desde que se detectó el robo millonario a Cotas. Transcurrido el tiempo, se sabe que no fueron siete millones sino más de diez millones de dólares los que sacaron delincuencialmente a esta institución, los cuales ha generado un hueco económico importante y dañino. Además, por fin la institución admite que hay un daño por el deterioro de su imagen, por la falta de inversiones y por la alta rotación de ejecutivos debido a las sospechas que deja este tremendo caso de corrupción empresarial. Si algo bueno queda es que esta institución ha sido obligada a transparentarse y a buscar un manejo eficiente.

Haciendo un balance del año transcurrido, se puede concluir que Cotas no informó cómo debía a los usuarios acerca de lo que estaba ocurriendo y, a medida que la fuerza de los hechos terminaba saliendo a la luz, la cooperativa iba perdiendo más su ya mellada credibilidad. Desde que se destapó el escándalo, salieron dos presidentes del Consejo de Administración y ahora hay un tercero que admite haber recibido mal a la institución y que promete una reingeniería para que Cotas recupere su liderazgo en Santa Cruz.

Precisamente en esa línea, se anuncia un plan para recortar 17 millones de dólares hasta 2021 y 15 millones en esta gestión. Para ello, se están aplicando medidas como la reducción de sueldos para ejecutivos que reemplazan a los que se fueron, la negociación y reducción de costos de proveedores y una serie de ahorros que debieron aplicarse hace años. ¿Por qué no se lo hizo?

En Cotas dicen que la investigación liderada por el Ministerio Público estuvo digitada políticamente por el MAS y que también hubo amenazas y hasta extorsiones. Tras el cambio de gobierno se recuperó el acceso a los documentos que antes estaban precintados y se ha iniciado una auditoría externa a todo el plan Cotas en cuotas; es decir a una gestión de ocho años y a la relación con más empresas proveedoras. No se descarta que de esta indagación se detecte que el robo duró más tiempo y provocó un daño equiparable al que se ha registrado hasta el momento. Habrá que prepararse y exigir que se recupere cada centavo y que cada uno de los responsables sea castigado como corresponde.

De los más de 10 millones de dólares robados, hasta el momento se ha recuperado menos del 10%. Se encara un proceso penal a varios acusados y hay que esperar los resultados para iniciar un segundo juicio (en caso de que resulten culpables) para conocer el grado de participación y, finalmente, otro proceso civil para que se recupere algo del dinero. Eso puede demorar varios años y también puede diluirse si no hay un adecuado seguimiento y fiscalización.

Entretanto, los socios se han marchado y los ejecutivos de Cotas están trabajando en promociones que significan perder para ganar; es decir, facturar menos (con rebajas, etc.) para recuperar usuarios. Los ingresos son menores ahora que hace un año y medio, las inversiones también. En suma, el daño colateral es altísimo y afecta a una cooperativa que tiene más de 120.000 socios en el departamento de Santa Cruz.

Hay que felicitar que se estén ejecutando planes de ahorro y eficiencia, más vale tarde que nunca. Ahora, una de las tareas fundamentales del nuevo presidente del Consejo de Administración y de los gerentes es generar un sistema de gestión que detecte las irregularidades a tiempo y que las corrija de inmediato. La ineficiencia, el manejo mediocre, la corrupción y la falta de transparencia ya no son tolerables. Y eso debe quedar absolutamente claro para quienes administran Cotas como para quienes usan sus servicios y tienen el derecho de exigir calidad en el servicio, expansión del mismo y buen manejo económico.