Opinión

El derecho a delinquir

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13 de julio de 2017, 4:00 AM
13 de julio de 2017, 4:00 AM

Su protesta los delata y no se dan cuenta. Gritan furiosos contra la multa que se debe imponer a sus fechorías escondidas. No soportan que las cámaras de seguridad muestren sus infracciones y sus crímenes. Solo el delincuente exige que no se lo castigue y ellos ni se ruborizan. Los delincuentes del volante se rebelan y el Concejo Municipal recula, no sabemos si asustado o comprado.

¡Va contra la economía popular! ¿Dónde la economía popular es el bolsillo de los delincuentes? ¿Desde cuándo es un derecho del pueblo que los conductores se conviertan en asesinos impunes? La fotomulta castiga al que no cumple la ley. La fotomulta castiga al que sabe que puede ser castigado. Va exclusivamente contra la economía del que decide matar porque nadie lo ve. La multa es sanción al que comete un delito. No es el pueblo el que por sistema cruza semáforos en rojo. No es el pueblo el que escapa después de atropellar. Son personas concretas, responsables de sus actos, que la autoridad debe castigar. Y, les guste o no, sean los concejales correctos o no, hay que decir ¡basta!

Nuestros barrios son territorio de peligrosas pandillas porque no hay autoridad que haga cumplir el orden. Tenemos un tráfico salvaje porque no hay autoridad que haga respetar las normas. En calles y en carreteras, nadie cuida la vida ni los derechos de peatones, ni de conductores. El más fuerte, el más prepotente, impone su capricho y abusa de su fuerza. La población educada y sencilla tiene que vivir a la defensiva, o tiene que esconderse para sobrevivir. Y cuando por fin tenemos cámaras que detengan el caos criminal, saltan airados los delincuentes. No soportan que se busque la paz, el orden. Defienden a dentelladas su derecho a matar, a abusar, a acorralar.

¡Quieren que primero se eduque a todo el mundo! ¿Acaso atropellan por ignorantes? ¿No saben lo que significa un semáforo en rojo? ¿No les han dicho nunca que la vida se respeta? Siempre tendremos la tarea de educar. Pero también hay siempre la obligación de poner freno a los que abusan, a los irresponsables, a los que delinquen. ¡Solo aceptan multas de la Policía! Es porque saben que no hay policías. La Policía puede imponer multas, pero en su ausencia y en su presencia necesitamos mil ojos más que nos protejan de los delincuentes. Que arguyan lo que quieran. Es innegable que ante la falta de autoridades y de policías, necesitamos con urgencia las fotomultas. Es la única manera de educar y de moderar a los criminales del tráfico.   

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