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El enigma de las cifras

Humberto Vacaflor Ganam 21/12/2020 08:01

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Como por milagro, en sólo cuatro semanas el déficit fiscal bajó de 11% a 8%, dice el fabuloso gobierno de Luis Arce, lo que debería figurar como un récord en los anales de la economía mundial, y serviría para repostularlo al premio Nobel.

No han terminado de instalarse en sus escritorios los nuevos funcionarios masistas, elegidos en muy animadas asambleas de concordia y cordialidad y en medio de espectaculares exhibiciones de sillas voladoras, que aparecen estas cifras. Muestran que quizá solo hacía falta que el nuevo gobierno tome las riendas para que el potro de la economía comience a caminar de maravilla. Se habían ido los intrusos, esos que invadieron terrenos ajenos durante once meses y usurparon funciones reservadas solo para los masistas. Y todo volvió a la normalidad.

A este ritmo, en ocho semanas el déficit habrá desaparecido y esta vez no se le podrá escamotear el premio a nuestro genio de la economía. Nobleza obliga, señores de la academia noruega.

Los críticos de siempre tendrán que reprimir sus impulsos, y recordar que estos logros son comunes en los países bien gobernados.
Por ejemplo, deben apreciar el milagro del partido comunista chino en el control de virus. Un país de 1.400 millones de habitantes y tiene solamente 86.789 contagiados, mientras que EEUU con 300 millones de habitantes (una cuarta parte) ¡tiene 17.739.605 contagiados! La diferencia de muertos por este virus es más reveladora todavía: sólo 4.634 en China y 319.493 en Estados Unidos. Esta es la mejor calificación de los sistemas de gobierno. Por favor. No hay dónde equivocarse. Este es otro “fin de la historia”.

Eso se llama eficiencia en la política de salud, algo digno de una planificación comunista. Ningún perverso podría intentar siquiera decir que se trata de una manipulación de las estadísticas.

El valor del ser humano es primordial en el comunismo.

En la guerra de China con Vietnam, en 1979, la perversa propaganda de los revisionistas vietnamitas lanzó la versión de que los generales chinos enviaron la tropa por delante, para que al pasar hagan estallar las minas antipersonales, y luego enviaban los tanques de guerra, ya sin riesgo. Fue una mentira. Los taques nunca pasaron. Mucha sangre.

Es probable que algunos países opten por maquillar las cifras, lo que resultaría cómodo, pues de esa manera se ahorrarían de hacer inversiones de interés social muy complicadas. Sería como ajustar las tuercas de los funcionarios del INE para conseguir que las cifras muestren excelentes resultados, en lugar de haber hecho inversiones de interés social.
Dos modelos, dos resultados.

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