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Uno de los pueblos-nación que más ha sufrido en carne propia el dominio colonial y neocolonial está sin duda situado en la región de Potosí. La historia y las estadísticas son por lo demás de elocuentes para mostrar el sufrimiento al que ha sido sometido Potosí por la tiranía colonial que fue simplemente reemplazada por tiranías de las oligarquías locales bajo la bandera del unitarismo sin permitir formas de gobierno modernas. Son estas oligarquías quienes impidieron que el pago a esta región por la explotación incoherente de los minerales no sea otro que la desolación, la desesperanza y la muerte.

Potosí ha pasado siglos donde sus propios sueños son sacrificados y convertidos en pesadillas para saciar la codicia de los explotadores de turno, siempre desde el poder estatal-colonial lejano a su realidad y a sus aspiraciones. A pesar de tener inmensas riquezas naturales, una historia muy rica y una comunidad identitaria diferenciada desde antes de la Colonia y a pesar de los fracasados experimentos de estado-nación y de estado plurinacional, hoy sigue siendo una de las zonas de mayor pobreza del continente.

Si bien esta región nunca ha podido asumir las riendas de su destino, hoy más que nunca tampoco renuncia a su legítimo derecho de vivir y desarrollarse con su propio esfuerzo, con su propia riqueza, con su propia visión, con su propia organización, con su propio estado.

Por ello es que el federalismo es una idea que cobra más fuerza con cada día de abusos más que pasa y poder dividir el poder del estado unitario para buscar su propia felicidad. Y es que Potosí no puede ser chantajeado emocionalmente y acallado con insultos de traición o separatistas, esos los usan para las colonias internas de expansión territorial. Potosí también cuenta con condiciones muy interesantes para la construcción de su propio estado y el ejercicio de su territorio, cuenta con una unidad lingüística diferenciada, una historia precedente a la conquista y un sistema de gobernanza propio.

Potosí debe empezar a formalizar sus procedimientos hacia la propuesta de una unión más perfecta, no entre dominados y dominantes, sino entre semejantes. Potosí carga en sus espaldas el dolor de ser dominado, explotado y subyugado, y entiende que no se construirá nada sobre la revancha, si no sobre el aprendizaje que el colonialismo de los unitarios no puede seguir explotando y abusando pueblos y colonias internas.

En su ingeniería institucional, puede tomar la herencia del Qullasuyo y la organización de Ayllus y Marcas y tal vez su propio estado sea una confederación interna, eso lo sabrán mejor los propios potosinos que los que vemos de afuera.

También debe pensar en su arquitectura legal y las ventajas que le puede dar constituirse en un proto-estado vía autonomía indígena-originaria. En este caso, el desafío estará en la conformación del territorio con la división político-administrativa del modelo francés utilizada para caprichosamente dibujar departamentos donde existían, y existen aún, regiones, naciones y pueblos.

Potosí es una esperanza en la conformación de una gran patria federada, donde la dignidad se complemente con la libertad. Es hora que los pactos de unidad entre pueblos hermanos beneficien a los pueblos y ya no a las élites dominantes de turno, es hora de que Potosí deje de vivir en el pasado y se sueñe con su futuro propio.

Rolando Schrupp es Ciudadano Cruceño



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