4 de diciembre de 2022, 4:28 AM
4 de diciembre de 2022, 4:28 AM

La Corte Internacional de Justicia (CIJ) volvió a emitir un fallo sobre Bolivia y Chile, el segundo en cuatro años, y con un resultado que -otra vez- no es favorable para nuestro país. En este proceso, Chile sostuvo una política de Estado que no cambió desde que Michelle Bachelet era presidenta; la mantuvo Sebastián Piñera y la resaltó el ahora mandatario Gabriel Boric. En cambio, Bolivia inició con un argumento y lo cambió en el curso de los años. No pudo sostener una política clara a pesar de que en los seis años (menos el de transición de Jeanine Áñez) gobernaron dos presidentes del mismo partido político.

Hay que recordar que, sintiéndose todopoderoso, Evo Morales cargó contra Chile por las aguas del Silala en 2016. Él y su gobierno declaraban a los cuatro vientos que este país “nos roba el mar y nos roba las aguas del Silala”. Incluso se llegó a hablar de una deuda millonaria de Chile con Bolivia por el uso del recurso hídrico.

Tanta bravuconada hizo que Chile demande a Bolivia, bajo el argumento de que el Silala es un río internacional. En ese tiempo, el Gobierno de Evo Morales aseguraba que era un manantial desviado artificialmente por los chilenos para su aprovechamiento al otro lado de la frontera. No obstante, la Cancillería boliviana no pudo sostener la tesis y terminó dándole la razón a La Moneda al señalar que se trata de un río que nace en Potosí, pero que fluye hacia territorio chileno. En otras palabras, hubo una rendición antes de que acabe el litigio.

Ahora, tanto el presidente Luis Arce como el autor del conflicto, Evo Morales, destacan que La CIJ reconoció la soberanía de Bolivia sobre las aguas del Silala, no precisan que se refiere a la porción que está en territorio nacional, y que concede la misma soberanía a Chile sobre lo que está en su espacio. ¿Qué otra cosa se podía esperar? Resulta inconcebible que esa Corte desconozca la soberanía de un país sobre su propio territorio.

La CIJ también reconoció soberanía a Bolivia sobre los canales que desvían el curso de las aguas, lo que abre la opción de desmantelamiento, que sería el único punto favorable del fallo. El otro discurso de Bolivia demandaba compensación económica de Chile a Bolivia por el uso de las aguas del Silala, pero esta petición no fue avalada por los jueces, con lo que el país queda sin recibir recursos económicos que habían sido ofrecidos por Chile hace más de una década. 

Tras la lectura de la sentencia, el presidente de Chile, Gabriel Boric, apareció ante su pueblo y dijo que su país logró lo que había ido a buscar. En Bolivia, el presidente Luis Arce escribió un mensaje de Twitter para remarcar la soberanía de Bolivia sobre el Silala y la posibilidad de desmantelar los canales construidos por una empresa ferroviaria. Horas después, Evo, el señalado por el fallo adverso, decía lo mismo y añadía que hubo una “política de Estado” sobre el tema, pretendiendo así acomodar la realidad para salir del paso. 

En dos fallos Bolivia sufrió dos reveses. Ambos litigios fueron iniciados por Evo Morales y ahora en Potosí, el Comité Cívico de ese departamento plantea un juicio en su contra por traición a la patria. Es posible que, mientras el MAS esté en el poder, este proceso no pueda realizarse. Pero queda clara la responsabilidad. 

Se perdió la posibilidad de una salida soberana al océano Pacífico y se perdió la opción de acordar una compensación con Chile por el Silala. Si el MAS pretende minimizar ambos golpes, no debe perder de vista que la memoria ciudadana los tiene como heridas en el alma.