Opinión

El freno boliviano

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5 de marzo de 2017, 4:00 AM
5 de marzo de 2017, 4:00 AM

El presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia, Ronald Nostas, reveló últimamente que los recursos generados por el crecimiento del mercado interno están beneficiando a actividades informales y al contrabando, mientras el sector formal enfrenta muchas dificultades. El empresario aprecia las conversaciones y el diálogo, además de las mesas de trabajo abiertas con el Gobierno, pero está preocupado porque todo eso está demorando mucho en traducirse en medidas correctivas.

En entrevista con EL DEBER, Nostas dijo que las dificultades que enfrenta el sector privado “se derivan de ciertas tramitologías, normas, burocracia y una serie de excesos que se dan a través de la Autoridad de Empresas o Impuestos Nacionales”. Y reclamó la urgencia de “solucionar trabas, problemas y factores que están limitando que la inversión fluya de mejor manera”. Pero lo más preocupante del mensaje de Nostas es que la ‘bonanza’ del crecimiento de la demanda interna, que es el orgullo de los funcionarios del Gobierno, está alimentando las actividades económicas del sector informal y directamente al contrabando. Una crítica profunda expresada por Nostas: el crecimiento de la economía no es sostenible si debe depender del endeudamiento público.

En coincidencia con estos criterios, el experto Gary Rodríguez, columnista de este medio de comunicación, hizo un repaso de las ventajas que, en cambio, tienen los empresarios privados que operan en Paraguay. “Paraguay se ha preocupado por ofrecer incentivos al capital nacional y extranjero con el costo laboral más bajo de la región y la seguridad jurídica para garantizar el retorno de la inversión, con inteligentes medidas como arancel cero para importar bienes de capital; IVA cero para bienes de capital de importación o venta interna; libre ingreso y salida de capitales con cero impuesto a las remesas y pagos de capital, intereses y comisiones al exterior; impuesto del 10% a la renta de empresas; impuesto del 10% a la renta personal e IVA general del 10%”.

Son demasiadas las voces que aluden a los problemas causados por la ‘tramitología’, a los abusos del sistema tributario, a las trabas que frenan las inversiones, a la falta de seguridades jurídicas, comenzando por las referidas a la propiedad de la tierra, como dijo el recientemente elegido presidente de la CAO, Freddy Suárez. Hay un verdadero clamor para que se corrijan los errores de la política económica. El Gobierno tendría que escucharlo y aplicar los correctivos 

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