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El futuro de la cuarentena

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13 de abril de 2020, 3:00 AM
13 de abril de 2020, 3:00 AM

A dos días de que concluya el plazo de la cuarentena dado por la presidenta Jeanine Áñez, los casos en Bolivia siguen en ascenso y la situación es particularmente preocupante en el departamento de Santa Cruz, por lo que es coherente pensar que lo más prudente es la extensión de las medidas de restricción y de aislamiento social, a fin de que no ocurra una temida explosión de casos que haga colapsar el precario sistema de salud del país.

En el informe brindado anoche por el jefe nacional de epidemiología se dio cuenta de que hay 330 personas infectadas en Bolivia y solo ayer hubo 30 nuevos pacientes, de los cuales 16 están en Santa Cruz. La cantidad va en ascenso y, si bien nuestro país es uno de los menores casos reportados, quizás es también una de las regiones del mundo donde menos análisis de laboratorio se está realizando.

A las autoridades de salud les inquieta la existencia de pacientes asintomáticos, ya que estos no sospechan que son portadores del virus y pueden propagarlo sin darse cuenta. A eso se suma la cruda realidad de que el nivel de infectación ha pasado a ser comunitario; es decir, que ya hay muchos casos que no se pueden rastrear, personas que no saben cuándo ni dónde se contagiaron.

Esta situación ha obligado a que se tomen medidas drásticas, como el encapsulamiento de Montero, después de varias semanas en las que su población se rehusó a acatar la cuarentena y circuló haciendo caso omiso de las restricciones.

En Santa Cruz de la Sierra habrá una militarización desde el martes, que se suma al cierre de varios mercados y de las fronteras de la capital, a fin de que no siga subiendo la cifra de pacientes con el virus, debido a la desobediencia evidenciada en varias zonas.

La presidenta y su gabinete decidirán mañana si se amplía la cuarentena o cómo será una siguiente etapa, en la que debe seguir el aislamiento social. En esta nueva fase es preciso que el acatamiento de las restricciones sea estricto, pero también será muy importante que se extremen esfuerzos para aumentar el número de pruebas a realizarse a pacientes sospechosos de tener coronavirus.

La única manera de tener bajo control el nivel de contagios es identificando y tratando a quienes portan el virus. También esa será la mejor forma de evitar que los pacientes se compliquen y tengan que llegar a terapia intensiva, precisar respirador y otros recursos que no hay en cantidad adecuada en Bolivia.

Junto con las medidas vinculadas a la salud y a la bioseguridad, es preciso avanzar con acciones institucionalizadas de solidaridad para ayudar a familias carentes de recursos para subsistir. Tiene que haber un esfuerzo articulador en los gobiernos subnacionales, para que no sea el hambre el factor que expulse a la gente fuera de su casa, a la calle donde está el contagio.

Finalmente, es preciso que haya coordinación entre todos los niveles de gobierno y que se informe siempre con la verdad a la ciudadanía. No ayuda que unas autoridades tengan pronósticos conservadores de la realidad si hay otras que proyectan cifras de contagio exorbitantes. Las contradicciones que se evidencien solo generarán incertidumbre, miedo y desazón en la población.




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