Opinión

El INRA y la FES

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21 de abril de 2017, 7:29 AM
21 de abril de 2017, 7:29 AM

Las autoridades del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) anuncian un acelerado proceso de revisión de los títulos de propiedad de la tierra mediante la aplicación estricta de la ley por la cual todas las tierras deben cumplir una Función Económica y Social (FES). Freddy Suárez, de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), ha expresado su preocupación por este anuncio que viene a echar por tierra su propósito de lograr de las autoridades lo que él llama la “propiedad plena” de la tierra. Este cruce se produce cuando el Gobierno había estado anunciando que estaba dispuesto a otorgar todas las garantías jurídicas y de toda naturaleza para asegurar que los empresarios nacionales inviertan lo necesario para aumentar la producción y convertir a Bolivia en una potencia agrícola.

El anuncio del INRA deja abierta la sospecha de que esa instancia del Gobierno opera en otra esfera, diferente de aquella donde se dan los discursos sobre las garantías para el sector privado. Los empresarios han hecho notar que necesitan tener certeza en la propiedad de la tierra, incluso para acceder a los créditos que ofrece el Gobierno y a los que podrían provenir de otras fuentes financieras. Algunos expertos creen que en Bolivia no existe, en realidad, la propiedad privada de la tierra. En el altiplano y valles, las tierras que fueron comprendidas en la reforma agraria no pueden ser ni vendidas ni hipotecadas, con lo que sus propietarios no tienen lo que Suárez llama propiedad plena. Quienes diseñaron aquel esquema pensaron que los campesinos que se beneficiaron con las tierras podían estar tentados de venderlas nuevamente a los ‘gamonales’, por lo que todo quedó congelado.

Con la FES se da una situación similar, porque en cualquier momento, quizá incluso dependiendo del humor de algún funcionario, alguna propiedad puede ser revertida al Estado para ser entregada a otros interesados. No hay un balance sobre todas las tierras que fueron afectadas por este sistema de expropiación, pero los empresarios del sector están trabajando en ello para que el país sepa cuántas hectáreas fueron ‘revertidas’ y por qué motivos.

Esto habría que aclararlo. Si el país, como dice el presidente y también el vicepresidente, va camino del socialismo, están por demás los ofrecimientos de garantías al sector privado. Y viceversa: si Bolivia no se encamina hacia el socialismo, habría que conceder la ‘propiedad plena’ de la tierra a todos los propietarios, pequeños, medianos y grandes. La incertidumbre es siempre paralizante. 

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