Opinión

El lamentable saldo del Carnaval

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7 de marzo de 2019, 4:00 AM
7 de marzo de 2019, 4:00 AM

Las estadísticas señalan con claridad que los bolivianos no hemos roto la tendencia preocupante de terminar las fiestas de Carnaval con una gran cantidad de muertos y heridos, producto del consumo excesivo de bebidas alcohólicas.

Según reportes oficiales, 66 personas fallecieron durante este periodo en 2019, la mayoría en accidentes de tránsito ocasionados por conductores en estado de ebriedad. En 2018, la misma etapa cerró con 101 muertos; mientras que en 2017 hubo 67 víctimas; en 2016, otros 52 y en 2015, 47.

Más de 2.800 hechos de tránsito vinculados con el consumo excesivo de alcohol fueron registrados estos días, lo que debe llamar la atención de todos los sectores involucrados, desde las autoridades nacionales, departamentales y municipales, hasta los propios ciudadanos.

El Gobierno nacional asegura que los hechos de violencia han disminuido gracias a los operativos de seguridad que se pusieron en marcha en los principales distritos del país. Además, la Gobernación de Oruro defendió la decisión de establecer una polémica ‘ley seca’ durante el tradicional Carnaval, lo que permitió un menor consumo de alcohol y, con ello, menores hechos de violencia.

Está claro que la sociedad boliviana arrastra un problema estructural vinculado al excesivo consumo de alcohol en diversos grupos sociales. Tenemos arraigada la creencia de que la diversión y socialización de las personas en las diferentes fechas festivas, públicas o privadas, están garantizadas si es que hay uso y abuso de productos que llevan a la embriaguez.

Especialmente los jóvenes están entre los grupos más vulnerables por estas perniciosas prácticas que llevan a accidentes y violencia de diverso tipo. En este sentido, el alcoholismo, como enfermedad, es una realidad creciente en nuestro medio que requiere acciones que vayan más allá de una eventual política de seguridad.

La situación se agrava durante el Carnaval, paradójicamente, una festividad que -según una encuesta publicada por EL DEBER- un 77% de los bolivianos no participa por diversas razones. La mayoría de los encuestados por Captura Consulting en las ciudades del eje, asocian el Carnaval con una fiesta importante, aunque en segundo lugar aparece la palabra ‘borrachera’, vinculada a esta celebración.

El Carnaval como expresión cultural de los pueblos es un evento que debe ser protegido y promovido como sociedad. Lo que es reprochable son los excesos y abusos que algunos sectores cometen durante este periodo tan particular del año. Ojalá un día aprendamos a celebrar sin afectar la vida ni los derechos de todas las personas que participan de esta festividad.

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